Gijón, Nacho AZPARREN
Será como un partido en el barrio. Barral jugará el domingo a escasos treinta y cuatro kilómetros de casa, los que separan su San Fernando natal y el estadio de Chapín, en Jerez de la Frontera. «Es una de esas fechas que tengo marcadas de forma especial en el calendario por jugar tan cerquita de casa». San Fernando se encuentra más cerca de Cádiz que de Jerez de la Frontera, pero Barral dice no tener preferencias: «Allí tengo amigos de los dos equipos. A mí, personalmente, me gusta que ganen los dos, menos cuando juegan contra el Sporting».
Además del valor sentimental de ver a la familia de cerca, los buenos recuerdos que tiene del estadio jerezano le hacen ser más optimista. «Es un campo que siempre se me ha dado bien. Las dos o tres últimas veces que fui allí marqué, incluso recuerdo que anoté un gol con la selección de Andalucía», afirma. Su mejor recuerdo lo tiene muy fresco: «El último gol que hice allí con el Sporting fue un disparo desde lejos, fue un tanto muy bonito». No fue ésa la única margen marcada en su memoria de aquella visita a Jerez. «También me acuerdo que me abrí una brecha en la cabeza y cuando me estaban poniendo los puntos en el vestuario marcó Sastre. Sin pensarlo dos veces salí al campo para ver quién había marcado. Eso demuestra mi sportinguismo», afirma con cierta sorna.
Las racha goleadora de Bilic con el Sporting y Croacia podrían darle una ventaja en la carrera por la titularidad respecto al gaditano, que no se preocupa al respecto. «No me planteo si soy titular o suplente en este equipo, sólo sé que soy un jugador más en la plantilla. Si el entrenador me da la titularidad será mejor para mí, pero si salgo desde el banquillo lo daré todo igualmente», explica al tiempo que reconoce que «lo que funciona es mejor no tocarlo. En la última jornada jugó Bilic y el equipo ganó, pero nunca se sabe». Lo que no le produce ninguna preocupación son los goles: «No me obsesiono con ellos, lo importante es que cuando he jugado el equipo ha sumado puntos».
El rival del domingo es un recién ascendido con problemas en la categoría, pero Barral alerta sobre su peligrosidad: «Si pensamos que será un encuentro fácil podemos volvernos a Gijón con un saco de goles. El Xerez en Chapín es fuerte, siempre salen a morder, así que ganar costará una barbaridad».