Gijón, J. E. CIMA
El portero Iván Cuéllar pasó unas buenas 24 horas en el hospital Begoña de Gijón, tras la intervención del ligamento cruzado anterior de la pierna izquierda que le hizo el doctor Antonio Maestro el martes. Y tuvo sobre todo la visita de todos los componentes de la plantilla del Sporting que pasaron ayer al mediodía, tras el entrenamiento, y por la tarde para darle ánimos.
Esto fue un buen balón de oxígeno para la moral del guardameta extremeño que estará unos seis meses de baja en esta serie de desgracias que le persiguen. Hoy, al mediodía, tras la correspondiente cura que le hará el traumatólogo Antonio Maestro, saldrá del hospital gijonés y tiene pensado ir una semana a su Mérida para coger fuerza y moral.
Iván Cuéllar sabe que luego tendrá una dura y larga carrera de rehabilitación con el fisioterapeuta Lorenzo del Pozo y quiere cargar las «baterías» en su tierra para tamaño sacrificio que le espera. El portero y su familia, que le acompaña en el hospital, espera que este sea el último gran percance que sufre cuando tiene solamente 25 años y mucho porvenir por delante.