París
Francia arrancó su clasificación para el Mundial de Sudáfrica en el último momento, gracias a un gol de William Gallas en la prórroga ante Irlanda (1-1), un tanto conseguido después de que el barceloniata Thierry Henry se llevara el balón con la mano.
El último asiento del último tren tomaron los «bleus» para viajar al Mundial del año próximo, una plaza que el equipo de Raymond Domenech no dio la sensación de merecer y que obtuvo gracias a un tanto logrado de rebote en la ida en Dublín y a un gol muy protestado en Saint-Denis.
La clasificación mundialista no ocultará la patética imagen mostrada por los galos, el divorcio consumado entre la grada y el seleccionador y la falta de referentes de un equipo en el que nadie quiere tomar el liderazgo dejado pendiente por Zinedine Zidane.
El gol de Gallas retrasará la renovación del equipo que viene reclamando el público, que pide la presencia de jugadores como Karim Benzema, infrautilizado por Domenech pese a que Francia necesitó durante buena parte del partido un tanto que le llevara a Sudáfrica.
Los galos estuvieron muchos minutos contra las cuerdas, sonados por una voluntariosa Irlanda que llevó el peso del encuentro, que marcó en el minuto 33 y que gozó de las mejores ocasiones. Pero que se marchó con las manos vacías por culpa de un árbitro que no vio la clara mano de Henry en la jugada del gol de Gallas.