Oviedo
<Las confesiones de cristiano ronaldo:>
«Me llamo Cristiano Ronaldo y sé que este nombre significa mucho para todos los amantes del fútbol». Con esta frase comienza la autobiografía del portugués. Sale a la luz la misma semana que el futbolista quiere culminar la recuperación de la dolencia que le ha dejado cojo a él y al Madrid. Ayer volvió a entrenarse por su cuenta, escuchó la charla de Pellegrini al resto de la plantilla y abandonó la ciudad deportiva de Valdebebas. El viernes es el día señalado para incorporarse al grupo, después del visto bueno del doctor Van Dijk, el gurú de los tobillos al que lo encomendaron en el club blanco. En el horizonte, el gran objetivo: estar a punto para el gran clásico del Camp Nou, el día 29.
El técnico chileno va recuperando poco a pocos a los internacionales. Ayer apareció por los campos de entrenamiento Kaká, tras los amistosos con Brasil frente a Inglaterra y Omán. Trabajó apartado del grupo al que ayer se unió Higuaín. El resto irán llegando en los próximos días.
Cristiano Ronaldo desnuda su alma en «Momentos, así los siento», el título de la obra autobiográfica que ha escrito con la ayuda de la autora Manuela Brandado. Descubra su lado más humano, habla de su familia, de los estrechos vínculos que le unen a su madre y desgrana todos sus sueños de niño, desde sus primeros pasos en Portugal hasta convertirse en una estrella mundial. «Siento la necesidad de hacer felices a los demás, ya sea firmando autógrafos, regalando fotos o siendo amable». El portugués se reconoce un privilegiado y desvela una actividad poco conocida. Dedica una tarde a la semana a contestar personalmente todas las cartas y mensajes que recibe. «Cuando tengo tiempo nunca me niego a firmar aunque tengo un truco. Si estoy rodeado de mucha gente utilizo mis iniciales y si el número de peticiones es menor utilizo mi firma habitual». Y reconoce que los que más le preocupan son los niños enfermos: «¡Qué injusta es la vida con ellos!».
También descubre Ronaldo su habilidad con el ping-pong. El responsable de la sección de tenis de mesa del Sporting de Lisboa le quiso fichar cuando estaba en la cantera del club. «No, gracias, yo quiero ser futbolista», pero aquel hombre no hizo más que insistir. «Disfruto viendo partidos profesionales. No sé si se ha período un buen jugador, pero creo que lo hago bastante bien. Todo se acaban rindiendo».