Carbayín, Nacho AZPARREN
Carbayín, Nacho AZPARREN
Mientras en Berlín se conmemora la caída del Muro, en Carbayín se recuerda la inauguración de una escalera. El primero representó un símbolo de la separación en la capital alemana y, por extensión, la conversión del mundo en un territorio bipolar. La segunda, una construcción arquitectónica menos ostentosa, se tradujo en la unión de los dos Carbayines.
En noviembre de 1984, el entonces presidente del Principado, Pedro de Silva, inauguraba en el pozo Pumarabule (Carbayín) la famosa «escalera más larga de Asturias», que contaba con 208 peldaños y había sido inicialmente construida en 1980, aunque apenas había sido utilizada por las malas condiciones en las que se conservaba. Los escalones servían para unir las dos partes de Carbayín y facilitar el trabajo en el pozo Pumarabule, pero su creación no se alejó de la polémica.
El fútbol siempre se ha tratado como fuente de cohesión entre los diferentes grupos sociales, pero también de desunión y enfrentamientos. La famosa escalera fue adecentada por José Velasco, minero jubilado del pozo. La recuperación recibió la bendición de sus compañeros, que la verían como un medio para aligerar su trabajo. Las discrepancias llegaron a la hora de elegir sus colores: azul oviedista o rojiblanco del Sporting. Para dilucidar el tono cromático de la construcción, José Velasco sometió la decisión a una asamblea entre los mineros. En la votación a mano alzada, los partidarios del azul carbayón quedaron en minoría, «fueron cuatro brazos los que vi», aseguraba el propio Velasco a los medios de la época. Los colores elegidos fueron los rojiblancos.
Pero la polémica no moriría con la democrática decisión. Valentín, vecino de Carbayín de 82 años, recuerda que, «una vez inaugurada, los mineros que simpatizaban con el Oviedo protestaron. La solución fue poner un escudo del Oviedo unos metros detrás del sportinguista». Hoy en día no se tienen noticias del emblema oviedista. Sí se constata, en cambio, que el rojiblanco preponderante antaño en las vallas ha sido sustituido por el azul y el blanco. «Andan los guajes pintándolo cada dos por tres. Ya no sé ni qué aspecto tiene», afirma contrariado Valentín.
Ahora, la escalera sufre los avatares del tiempo. El óxido se ha apoderado de su hierro, las zarzas y los matorrales se confunden con los escalones y el lugar parece abandonado a la mano de Dios. «Hace un tiempo los mineros subían por la escalera y allí cogían los camiones para trabajar, ahora ya no la usa nadie», apunta una vecina de la zona. Pero hay algo que permanece inmutable. A mitad de recorrido, el escudo del Sporting sigue presidiendo el ascenso. La insignia gijonesa es flanqueada por las banderas de Asturias y España y por la placa colocada el día de la inauguración. Las figuras de dos futbolistas les acompañan con dos inscripciones: Eloy a la izquierda y Quini a la derecha. En su día, la escalera sirvió para unir Carbayín Alto y Carbayín Bajo y, aunque parezca imposible, satisfacer a los mineros del Oviedo y del Sporting, Veinticinco años después de su inauguración, la escalera está en desuso, pero su significado sobrepasa las reglas de la arquitectura.
Mientras en Berlín se conmemora la caída del Muro, en Carbayín se recuerda la inauguración de una escalera. El primero representó un símbolo de la separación en la capital alemana y, por extensión, la conversión del mundo en un territorio bipolar. La segunda, una construcción arquitectónica menos ostentosa, se tradujo en la unión de los dos Carbayines.
En noviembre de 1984, el entonces presidente del Principado, Pedro de Silva, inauguraba en el pozo Pumarabule (Carbayín) la famosa «escalera más larga de Asturias», que contaba con 208 peldaños y había sido inicialmente construida en 1980, aunque apenas había sido utilizada por las malas condiciones en las que se conservaba. Los escalones servían para unir las dos partes de Carbayín y facilitar el trabajo en el pozo Pumarabule, pero su creación no se alejó de la polémica.
El fútbol siempre se ha tratado como fuente de cohesión entre los diferentes grupos sociales, pero también de desunión y enfrentamientos. La famosa escalera fue adecentada por José Velasco, minero jubilado del pozo. La recuperación recibió la bendición de sus compañeros, que la verían como un medio para aligerar su trabajo. Las discrepancias llegaron a la hora de elegir sus colores: azul oviedista o rojiblanco del Sporting. Para dilucidar el tono cromático de la construcción, José Velasco sometió la decisión a una asamblea entre los mineros. En la votación a mano alzada, los partidarios del azul carbayón quedaron en minoría, «fueron cuatro brazos los que vi», aseguraba el propio Velasco a los medios de la época. Los colores elegidos fueron los rojiblancos.
Pero la polémica no moriría con la democrática decisión. Valentín, vecino de Carbayín de 82 años, recuerda que, «una vez inaugurada, los mineros que simpatizaban con el Oviedo protestaron. La solución fue poner un escudo del Oviedo unos metros detrás del sportinguista». Hoy en día no se tienen noticias del emblema oviedista. Sí se constata, en cambio, que el rojiblanco preponderante antaño en las vallas ha sido sustituido por el azul y el blanco. «Andan los guajes pintándolo cada dos por tres. Ya no sé ni qué aspecto tiene», afirma contrariado Valentín.
Ahora, la escalera sufre los avatares del tiempo. El óxido se ha apoderado de su hierro, las zarzas y los matorrales se confunden con los escalones y el lugar parece abandonado a la mano de Dios. «Hace un tiempo los mineros subían por la escalera y allí cogían los camiones para trabajar, ahora ya no la usa nadie», apunta una vecina de la zona. Pero hay algo que permanece inmutable. A mitad de recorrido, el escudo del Sporting sigue presidiendo el ascenso. La insignia gijonesa es flanqueada por las banderas de Asturias y España y por la placa colocada el día de la inauguración. Las figuras de dos futbolistas les acompañan con dos inscripciones: Eloy a la izquierda y Quini a la derecha. En su día, la escalera sirvió para unir Carbayín Alto y Carbayín Bajo y, aunque parezca imposible, satisfacer a los mineros del Oviedo y del Sporting, Veinticinco años después de su inauguración, la escalera está en desuso, pero su significado sobrepasa las reglas de la arquitectura.