Oviedo, José PALACIO
El Oviedo ha mostrado dos caras en el primer tercio de la temporada. Los azules son el equipo más sólido de su grupo de Segunda División B, con sólo ocho goles encajados en los trece partidos que disputaron, pero también son el menos realizador, con once tantos, los mismos que llevan Villanovense y Alcalá.
El contraste que está ofreciendo el equipo que ahora dirige Pichi Lucas se acentúa en las últimas jornadas. La sequía goleadora de los azules se prolonga ya durante tres jornadas consecutivas, en las que el equipo no ha conseguido perforar la portería rival. La falta de acierto en el remate, en especial en los dos últimos partidos, ante el Alcalá y el Leganés, en los que los oviedistas gozaron de claras ocasiones para haber logrado la victoria, es una gran losa para un equipo cuyo objetivo es meterse en la zona de privilegio de la clasificación.
Las carencias ofensivas del equipo se vieron agravadas además con la lesión de Miguel, que lleva ya cuatro partidos alejado de los terrenos de juego y al que todavía le falta al menos un mes más para regresar al equipo.
Los once goles que lleva marcados el Oviedo se los reparten sólo cinco jugadores: Manu Busto (3), Curro (3), Rayco (2), Miguel (2) e Iván Ania (1). Se da además la circunstancia de que los tres de Curro fueron logrados de penalti, por lo que sólo ocho se consiguieron de jugada.
Además, en siete de los trece partidos que se llevan disputados los azules se quedaron sin marcar, es decir, más de la mitad, a lo que se añade que en tres partidos, ante Atlético de Madrid B, Cacereño y Cerro de Reyes, los oviedistas marcaron ocho de los once goles que llevan.
Esa cara negativa del Oviedo contrasta con la solidez que está mostrando el equipo azul. Es el menos goleado de su grupo, con sólo ocho tantos en contra, un registro al que sólo se acercan la Gimnástica, con 9 goles encajados, y el Alcorcón, con diez. Además, los oviedistas han conseguido dejar su portería a cero en siete encuentros.