Gijón, Víctor RIVERA
El entrenamiento del Sporting de tuvo ayer dos espectadores de excepción. Discretamente semiacodados en la valla que protege uno de los fondos, Roberto Canella y Alberto Botía seguían las evoluciones de sus compañeros. Los internacionales sub-21, recién llegados de Holanda, se vistieron de corto y se calzaron los playeros para realizar un poco de carrera continua. Fue un trabajo de descarga tras el esfuerzo realizado con la selección. Canella disputó dos partidos en los últimos cuatro días, Botía se perdió el primero por sanción. Ambos estarán disponibles para el encuentro de Chapín, con el consiguiente subidón de defensas para Preciado.
Canella parece seguro en el lateral izquierdo, aunque no se puede descartar que Preciado sorprenda a última hora y decida situarlo como interior por delante de José Ángel. «La última palabra la tiene el entrenador», asume el futbolista con su prudencia habitual para añadir que «si me pone de interior intentaré hacerlo lo mejor posible, yo estoy encantado con tal de jugar».
La demarcación de Botía está mucho más clara. A pesar de que el Xerez sólo ha marcado tres goles en toda la temporada, el central no se fía. «Puede ser que se despierten el domingo y nos metan otros tres en un partido», advierte. La prudencia es la tónica habitual en una plantilla que huye de cualquier confianza en su visita al vicecolista de Primera División. «Espero que sigan con la mala racha y que podamos traernos un punto para Gijón». Botía es de buen conformar.
Roberto Canella mantiene el mismo discurso de su compañero y aboga porque «sigamos haciendo las cosas tan bien como las hemos hecho hasta ahora». El de Laviana encuentra ciertas similitudes entre la situación en la que se encuentra el Xerez a día de hoy y la que vivieron los rojiblancos en los primeros encuentros de la campaña anterior. «Nadie daba un duro por nosotros y al final nos salvamos jugando bien al fútbol», apunta el lateral izquierdo, quien lanza un cable al conjunto azulino: «Estoy seguro de que el Xerez va a salir ahí porque tiene jugadores de mucha calidad y que saben el oficio».
Por todo ello, Canella invita a sus compañeros a afrontar el encuentro con «la misma dinámica que teníamos antes del parón». El rojiblanco asegura que el vestuario tiene más que digerida su situación actual: «Estamos haciendo bien las cosas, pero sabemos que no tenemos nada ganado». Botía apela a la épica y habla de «un partido temible», para alertar de los riesgos que encerraría un exceso de confianza.