JUAN J. ALONSO
Nada más terminar el partido contra el Athletic, todos los barcelonistas pensamos en el liderato perdido y en que Los Otros llegarán al Camp Nou crecidos, ligeros de urgencias y con Cristiano Ronaldo. Y, encima, el martes llega también el Inter de Mourinho con ganas de fastidiar. Calma. No caigamos en la tentación del pesimismo, ese optimismo con experiencia que puede convertir dos estupendos partidos contra el Inter y contra Los Otros en un entierro prematuro. Si algo nos ha enseñado el Barça de Guardiola es que debemos ser optimistas, es decir, pesimistas con experiencia.
Aunque Anthony Ashley Cooper, tercer conde de Shaftesbury, decía que los primeros juicios de los hombres suelen ser mejores que sus reflexiones y pensamientos posteriores, la experiencia nos dice que, al menos en el caso del Barça, el autor de la «Carta sobre el entusiasmo» se equivoca. El primer juicio después del empate del Barça en San Mamés nos llevaba a la cama rapidito, en silencio y con cara de malas pulgas, pero las reflexiones y pensamientos posteriores no sólo son mejores sino que desvelan una verdad tan profunda como sutil: Los Otros están ahora mismo en el centro del mundo, pero su juego permanece quieto y suspendido de la nada. La cosmología blanca es geocéntrica y, por lo tanto, falsa. El liderato que saborean Los Otros ha conseguido salvar las apariencias y reafirmar la tradicional creencia blanca en que el planeta Bernabeu está clavado en el centro del universo futbolístico, pero la visita al Camp Nou demostrará que el equipo de Drenthe sólo es un planeta que gira alrededor del sol azulgrana.
Según Federico Fellini, los logros del fascismo italiano fueron dos: hacer que los trenes llegaran a la hora y librar a Roma de los mosquitos. Si hasta Mussolini tuvo dos aciertos, entonces perder el liderato en San Mamés también debe tener cosas positivas. ¿Cuáles? Darnos el gustazo de hacer que el tren del fútbol llegue puntualmente al Camp Nou, coincidiendo con la visita de un equipo líder que no sabe nada de Galileo, y librar al Barça de los mosquitos que llevan semanas zumbando con la baja forma de Messi y la decadencia del modelo heliocéntrico impuesto por Guardiola. El Barça recuperará el liderato puntualmente el próximo fin de semana. Y los mosquitos tendrán que dedicarse a otra cosa.
Es justo que, más allá de gripes y lesiones, seamos optimistas con el Barça. Es decir, pesimistas con experiencia.