El Xerez salió con la intensidad anunciada y a los cinco minutos ya había mandado un balón al larguero. El Sporting no se amilanó y respondió de inmediato con un libre indirecto de José Ángel calcado al que le marcó el año pasado al Deportivo de La Coruña. Esta vez, el balón dio en la cara interna del poste y salió repelido hacia el banderín de córner. El susto desbravó a los locales, que temieron por su integridad y el Sporting se hizo con el control del partido. De las Cuevas pudo llevar ese dominio al marcador. Renan se tragó un disparo aparentemente manso del alicantino. El brasileño apenas desvió lo justo para que el balón se estrellase en el poste.
Le tocaba dar al Xerez y lo hizo en un saque de esquina. Keita se elevó poderoso y cabeceó con mucha intención junto al palo, donde Juan Pablo atinó a meter el puño. A partir de ahí, los de Ziganda se dieron cuenta del filón que tenían en las jugadas a balón parado y aprovecharon cualquier aproximación para forzar un córner. Llegaron a sacar doce, todos con peligro. Poco antes del descanso, De las Cuevas apareció de nuevo para mandar un disparo raso con el interior que se marchó lamiendo el poste.
El Sporting se fue al descanso con buenas sensaciones, una vez atemperado el ímpetu inicial de los azulinos. La vuelta también invitó al optimismo. Nada más salir, De las Cuevas paró el tiempo sobre la línea del área y se inventó un pase en cuchara al que no llegó Maldonado por poco. Salvo un gol anulado a Carmelo por claro fuera de juego de Bilic y un intento del canario de sorprender al palo corto fueron los únicos argumentos del Sporting en el segundo tiempo.
Con más empuje que juego, el Xerez fue trasladando la acción hacia el campo del Sporting. Los andaluces están para pocas florituras y eso se nota a la hora de trenzar jugadas. Un rápido repaso a sus ocasiones demuestra que absolutamente todas llegaron a balón parado. De las más claras fue una falta lateral que sacó Armenteros con muchísima intención y que, cómo no, repelió Juan Pablo con apuros. Salvo ésta y un cabezazo que Antoñito mandó al poste, el resto de las oportunidad casi las monopolizó el malí Keita, que remató de todas las maneras posibles.
La buena actuación de Juan Pablo permite al Sporting mantener la velocidad de crucero. La próxima semana visita El Molinón un Villarreal que ha roto a golear. Será una buena prueba para la solidez del vetusto campo gijonés. Para entonces, Preciado confía en haber recuperado a varias de sus piezas clave y en que los estornudos de ayer no pasen de un simple constipado. La moral del Sporting sigue intacta y el descenso se ve un poquito más lejos.