Gijón, Nacho AZPARREN
Un halo de misticismo rodeó la comparecencia de Manuel Preciado ante los medios. La buena racha que está atravesando el Sporting en lo que va de temporada mereció una explicación del técnico, que señaló factores ajenos al juego como los culpables. «En la charla de Jerez les dije a los chavales que había que aprovechar nuestra buena racha, que nos está dando tan buenos resultados», explica, «porque llega un día en que de repente entras en una dinámica negativa y el que saltaba ya no salta, el que chutaba ya no lo hace y empiezas a perder partidos sin saber la razón». Tal explicación se le ocurre a Preciado al recordar la victoria que la temporada pasada el Villarreal se llevó de El Molinón. «El año pasado ganaron aquí porque venían de una dinámica ganadora, si no, no nos derrotan ni en cien años. Estaban en una racha de inspiración en la que les salía todo lo que intentaban y aprovecharon ese estado. Prefiero recibirles en la posición que ocupan este año», comenta.
Las dotes como adivino de Preciado dejan bastante que desear comparadas con las de entrenador. Afortunadamente para los sportinguistas, la gripe no se ha extendido por la plantilla rojiblanca, como el técnico de Astillero temía: «Por suerte, mis predicciones no se han cumplido, pensaba que habría gente en mal estado por la gripe tras el partido de Jerez, pero están todos sanos. Hasta los que presentaban peores síntomas, como De las Cuevas y Gregory, están perfectos. Además, todos los tocados, excepto Kike Mateo, parece que están recuperados. En el partidillo del miércoles veremos si todo el mundo está en plenas condiciones».
Por poner un pero al juego sportinguista, el ataque parece no ser tan fluido como el de la anterior campaña, aunque el técnico cántabro discrepa. «Estamos atacando igual de bien que el año pasado, lo que pasa es que nos cuesta materializar las ocasiones. En Jerez encaramos el partido perfectamente, buscando la contra con jugadores tocadores, pero por una razón u otra no las finalizamos correctamente», aclara. El planteamiento ha cambiado este año, como él mismo reconoce: «La temporada pasada salíamos a jugar a la heroica, buscando los goles, porque sabíamos que alguno nos iban a hacer. Este año tenemos más seguridad, pero espero el mismo final: lograr la salvación».
Otro aspecto que no dejó satisfecho al entrenador fue los numerosos remates xerecistas a balón parado. «Tuvimos demasiada pasividad al defender la estrategia. Nos remataron cuatro o cinco saques de esquina y no puede volver a repetirse. Ya lo hablé con los jugadores en el vestuario», subraya.