Haro (La Rioja), Área 11
El Marino de Luanco gana opciones para lograr el pase a la siguiente ronda de la Copa Federación tras su victoria de anoche en El Mazo ante un Haro que desarrolló mejor juego, pero que careció de pegada. Por su lado, el equipo luanquín desplegó un enorme poderío físico, consciente de lo que andaba en juego, y decidido a ceder el dominio territorial para apuntalar a la contra. Con el 1-2, su pase parece bien encarrilado.
El cuadro local dilapidó todo el control ejercido durante la primera media hora en la frontal del área, línea de máximos para un equipo que movía el cuero con fluidez, triangulando en el centro del campo. No obstante, los servicios blandos hacia el punto de penalti eran miel sobre hojuelas para el guardameta asturiano Guillermo, que dominaba el juego aéreo sin mayores complicaciones.
El Haro reaccionaba con estética de ensueño al aldabonazo dado, en el primer minuto, por Camochu, que tras rebañar un balón suelto y solo ante Javi Pérez, envió fuera sin llegar a comprender cómo. Pero cerca de la media hora el mismo Camochu enmendaba su error con el 0-1. Una pelota botada en libre directo por Guaya al segundo palo, despejada por el meta local de puños hacia dentro, rematada de cabeza al larguero por Estoica y finalmenmte llevada a la red por Camochu.
La frontal del área, barrera inexpugnable para los riojanos, se encargó de igualar las referencias. Hasta allí, hasta el pico izquierdo, llegó Aimar en su enésima cabalgada. Y cuando amagaba el «uno contra tres» cedió sobre la tiza para que Urretxo enviase un «pepino» envenenado, directo a la escuadra y sin opción para el meta luanquín.
La segunda mitad no fue sino un calco de la primera. Cuando el Haro raseó, superó con claridad a los astures; cuando lo pugnó por alto cayó en la trampa ante un bloque más aguerrido. Pero el fútbol, sin goles de por medio, fue igual de justo.
Ya en el tramo final, en concreto en el minuto 84, llegó el 1-2 para los visitantes. Se produjo en un buen remate de Castaño, a quien Rogelio había dado entrada en esta segunda parte para dar más consistencia al centro del campo. Ya no quedaba tiempo para heroicidades por parte de los locales, de tal modo que el Marino supo mantener su precisada renta. Después de esto hay coincidencia en que los de Luanco se ponen con pie y medio en los octavos de final.