Oviedo, Elena CASERO
El delantero del Oviedo Miguel comenzó ayer en El Requexón su puesta a punto. El oviedista, que fue operado el pasado 21 de octubre de una fisura en el uréter, reconoce que, aunque se encuentra mejor de lo que pensaba, ha bajado mucho de forma. Según comentó ayer tras terminar la sesión, su recuperación va a ser lenta: «Corrí un poco, hice bicicleta y me sentí bien, mejor de lo que creía, así que espero ir haciendo más poco a poco y trabajar fuerte en este mes que me queda por delante para ponerme al nivel de mis compañeros».
Una vuelta, la del ariete azul, que ha sido un poco dura. «Al correr parecía que se me cargaban hasta los gemelos, y aunque es difícil estoy contento porque no me duele la zona dañada, así que confío en poder ir a más», añadió.
Aunque no se ha marcado plazos, el jugador cree que hasta el próximo año no podrá volver a los terrenos de juego, por ello dedicará las próximas semanas a una puesta a punto en solitario, algo que, según señala, «me duele porque prefiero estar con el grupo pero después de estar metido en casa un mes me gusta, así que espero trabajar fuerte para ponerme bien cuanto antes».
En dos o tres semanas Miguel deberá someterse a una prueba médica que le autorice a poder entrenarse junto a sus compañeros. El deseo del jugador es incorporarse a las sesiones antes de las vacaciones de Navidad y a la vuelta de éstas estar totalmente integrado en el trabajo de grupo y ayudar al equipo de cara a la portería contraria. Mucho se le ha echado en falta en las últimas jornadas. «Normalmente siempre se echa de menos al que no está, y a mi me gustaría poder ayudar en lo que pueda, pero creo que el equipo está bien, solo falta creer un poco más en nuestras posibilidades y tener más acierto arriba, pero creo que todo va a ir bien y en cuanto vuelva intentaré aportar mi granito de arena», señaló el delantero.
Miguel se incorpora a los entrenamientos en una buena semana para los azules. La victoria del domingo en Valdebebas ha supuesto una inyección de moral y eso se nota.
La plantilla afronta el partido del sábado ante la Gimnástica de Torrelavega con mucha ilusión y con ganas, sobre todo, de brindar un triunfo a la afición. «Tenemos ganas de volver al Tartiere y cambiar la racha ya que en cuanto hagamos dos o tres partidos buenos en casa y ganemos la gente estará con nosotros, cogeremos confianza y la cosa cambiará» indicó ayer Gonzalo. El central azul asegura que el partido entre los dos conjuntos menos goleados del grupo «va a ser muy igualado, se decidirá por pocos goles, así que esperemos hacer bien las cosas y sobre todo ganar, que es lo que importa».
Lo más peligroso de la Gimnástica, según Gonzalo, es su solidez defensiva. «Lo que más nos preocupa es que cuesta mucho hacerles gol y en ese sentido nosotros tampoco vamos muy sobrados , así que a ver si tenemos la pelota como suele ocurrir en el Tartiere, tenemos más ocasiones de gol y sobre todo las materializamos», declaró.
Rubén González coincide con Gonzalo en que la Gimnástica es un conjunto muy seguro atrás. «Es un equipo fuerte en su casa y muy experimentado», apuntó, «pensamos que vendrán aquí a meterse atrás o a intentar salir a la contra, así que nosotros debemos controlar el balón, llevar el ritmo del partido como en los últimos encuentros y sobre todo marcar algún gol». Para el lateral azul, no deben escaparse más puntos del Tartiere. «Vamos a seguir por el mismo camino y los resultados vendrán porque las cosas se están haciendo bien», dijo, «si sacamos los partidos de casa y fuera logramos empates y alguna victoria será todo mucho más fácil».