Madrid,
Roberto MORALES / Efe
El Madrid derrotó por la mínima al modesto Zurich gracias a un gol de Higuaín que le permite rozar los octavos de final, tras un nuevo encuentro instalado en la vulgaridad, pese al esperado regreso del portugués Cristiano Ronaldo. La victoria, unida al empate entre Milán y Marsella, coloca al cuadro blanco también como líder en su grupo en la Liga de Campeones.
Cristiano ya está de vuelta 56 días después. El jugador, capaz de cambiar la imagen del Madrid con su demoledora pegada, adquirió ritmo antes del clásico del domingo contra el Barcelona.
La exhibición del Barcelona ante el Inter el martes obligaba al Madrid a dar algo más de sí ante un inocente Zurich. Estaba obligado a ganar, pero Pellegrini tuvo tiempo para pensar en la cita del Camp Nou. Dio descanso a Benzema, para dar una pequeña alegría a Raúl -suplente en cuatro de los cinco últimos partidos-, y en los minutos finales, aún con vida el duelo, sentó a Kaká. Su brillantez dura minutos. Acumula un exceso de partidos en sus piernas.
Desde el inicio el Madrid acorraló al Zurich en su terreno con un fútbol tan directo que en ocasiones pierde hasta a los protagonistas por el camino.
La vuelta de Cristiano sube el nivel de exigencia; así es que Higuaín ofreció una movilidad que trajo de cabeza a la zaga suiza, asociada con la visión de juego de Xabi Alonso.
Estuvo al principio cómodo Kaká, brillante entre líneas ayudado por la inocencia de los jugadores del Zurich, que no dieron una mala patada. Un túnel del brasileño y su posterior disparo centrado fueron la primera prueba a Leoni, en la noche de ayer más acertado que en la ida cuando despejó hacia gol una falta de Cristiano. Un testarazo de Sergio Ramos, el primer cañonazo de Xabi Alonso y una acción egoísta de Higuaín, que chutó mal con opciones de pase a Raúl y Kaká, resumieron el asedio de los diez primeros minutos.
El gol llegó en un balón luchado por Kaká que inventó un pase al desmarque de Higuaín. El argentino, con paciencia, esperó a que el meta suizo se decantase por un lado y le batió por el otro. Pasaban 21 minutos, el rival no daba señales de vida.
La segunda vez que Xabi Alonso asomó en ataque soltó un nuevo latigazo que sacó a una mano Leoni en la parada de la noche. El palo evitó el segundo, tras zurdazo de Marcelo desde la frontal en un saque de esquina ensayado. Cerraba el primer tiempo antes de minutos de siesta en la reanudación.
El Zurich sólo había disparado una vez, a las manos de Casillas, Alphonse en el minuto 28. Con nueve jugadores por detrás del balón era misión imposible llegar. Cuando tenían el esférico había muchos metros por recorrer. Fueron adelantando posiciones cuando dejaron de sentir peligro. Necesitaba un incentivo el Madrid y Pellegrini lo encontró mandando a calentar a Cristiano. Se encendió el Bernabeu. Primero saltó al campo Van der Vaart, que remató con peligro tras pase de Marcelo en el minuto 66. Tres después regresaba el astro portugués. Y entró Cristiano con exceso de ganas, mucha floritura y poca eficacia como segundo punta. El puesto donde se perfila titular en el Camp Nou.
No corrió gran peligro la victoria pese a algún balón aéreo en falta lateral del Zurich o un disparo a las nubes de Aegerter, pero con más espacios para sentenciar perdonó Van der Vaart con todo a su favor, Cristiano disparó fuera en su primera tentativa y se topó con Leoni en la segunda, solo pero escorado tras pase de Granero. De todos modos, al final, por segundo partido consecutivo, el Madrid acabó pidiendo la hora. Con la afición del Bernabeu sin aliento en el minuto 91 Schonbachler caracoleó en el área pero no encontró hueco para soltar su disparo.