Gijón, N. A.
Ni los buenos resultados deportivos ni la tranquila situación económica. Para Manuel Preciado las verdaderas causas de su renovación obedecen a otras motivaciones. «No es una cuestión de dinero ni de prestigio. Es una cuestión de felicidad», explicó. En el horizonte, el entrenador del Sporting sólo encuentra un peligro: «Mi único miedo sería perder la ilusión. Cuatro años atrás no hubiera apostado por permanecer tanto tiempo aquí, pero hay algo que me engancha, algo que hace que venga a Mareo con la misma ilusión del primer día. Además, hay jugadores que llevan el mismo ciclo que yo y les veo la misma ilusión en sus ojos».
Y es que Preciado quiso compartir el protagonismo con sus jugadores. «Mi reto seguirá fijado en el día a día. El desafío es venir a Mareo y ver cómo crecen Canella, José Ángel, Luis Morán o Míchel. Y observar la mejoría de Barral, Diego Castro, Bilic... Ellos son los verdaderos culpables de que yo siga aquí», sentenció el técnico.