Gijón, Nacho AZPARREN
<alberto rivera:>
En la primera era galáctica del Real Madrid, Florentino Pérez le recriminó una vez al brasileño Ronaldo su poca disposición a la hora de defender. El ariete le contestó con ingenio: «Presidente, me has fichado para tocar el piano, no para correr alrededor de él». Pues bien, el fichaje más importante del Sporting este verano le da tiempo a correr alrededor del piano durante los noventa minutos y tocar las mejores melodías del juego de ataque sportinguista.
«Cuando llegué al Sporting este verano lo hice con toda la ilusión del mundo. Tenía confianza en el equipo, pensaba que las cosas nos irían bien, pero nunca sabes cómo irá todo», explica Rivera. Tres meses de competición son más que suficientes para saber que las cosas le están saliendo a pedir de boca al centrocampista: ha disputado todos los minutos de Liga -los 1.135- y el equipo marcha séptimo a un sólo punto de Europa. «Ahora es cuando más concentrados debemos estar. Hay que intentar no caer en la relajación porque los rivales empezarán a tenernos en cuenta y seguir dando pequeños pasos hacia la salvación. No es el momento de pararse», reflexiona el exigente pivote. A pocos minutos del final del encuentro contra el Villarreal, todo el campo al unísono coreó su nombre. Un hombre de su experiencia no debe ser fácil de emocionar, pero El Molinón tiene algo especial. «Después de tanto tiempo en el fútbol he tenido la oportunidad de vivir de todo, pero que coreasen mi nombre de aquella manera me llena de satisfacción», comenta, aunque rápidamente vuelve a dar muestras de humildad: «Creo que la afición lo hizo como reconocimiento a toda la labor del equipo, no como una distinción a título personal».
Contra el conjunto castellonense, Rivera firmó para algunos su partido más completo como sportinguista. Para otros, su actuación sólo vino a confirmar lo demostrado a lo largo de la temporada. El protagonista prefiere extrapolar la cuestión al colectivo: «El partido era contra el Villarreal, que es uno de los equipos llamados a estar arriba, así que puede que haya sido el partido más completo del año. Ellos sólo dispararon una vez a puerta en todo el partido y eso se consigue con una correcta mentalidad defensiva en todas las líneas del equipo». Con veinte puntos en el casillero y a uno de las posiciones que dan derecho a disputar competición europea puede ser el momento de empezar a calificar al Sporting como equipo revelación de la Liga. Rivera prefiere ser cauto y opina que «también el Mallorca está completando una grandísima temporada, pero el análisis y las distinciones es mejor hacerlas al final de temporada. Esto es una carrera de fondo, de 38 jornadas, hasta ahora sólo podemos decir que estamos en la línea adecuada». Pero no puede evitar mostrarse orgulloso con las alabanzas recibidas: «El objetivo número uno sigue siendo sumar el máximo número de puntos posibles, pero si además la afición está orgullosa con nuestro juego, la satisfacción será aún mayor».
Más de uno se acordará ahora de él en el Betis. La temporada pasada Rivera no tuvo muchas oportunidades con los verdiblancos y el equipo acabó descendiendo a Segunda. Un año nefasto al que el de Puertollano no encuentra aún explicación. «Mi estado de forma no era como el de ahora. Jugué algunos partidos al principio del campeonato pero no estuve del todo acertado. Además, la confianza que te da el entrenador también es muy importante y este año la tengo», subraya.
El pulmón sportinguista analiza la situación con la misma tranquilidad que reparte juego en el medio del campo. Por su experiencia, sus palabras marcan la línea de pensamiento del vestuario. En el campo, se configura como el faro que alumbra al equipo tanto en defensa como en ataque. En ambos casos, el Sporting está en buenas manos.