Gijón, N. A.
Alguien en la Masía debe estar especialmente orgulloso con el último fin de semana. En el partido de la jornada, el incombustible Puyol se erigía como la figura del encuentro por delante de Messi y Cristiano Ronaldo. Un día antes, otro central de la cantera del Barcelona completaba un partido sensacional en El Molinón.
Alberto Botía explica las claves de la exhibición del capitán culé: «Puyol se toma cada partido como una final. Su importancia quedó reflejada en el partido de ayer, él solo sacó al Barcelona adelante. Es un defensa sensacional». La eterna juventud de Puyol más el descubrimiento el año pasado de Piqué parece ponerles las cosas difíciles a Botía de cara a una hipotética vuelta al Barcelona a final de temporada. El murciano prefiere vivir el presente y no distraerse con lo que deparará el mañana. «Mi futuro se resolverá al final de esta temporada. Aquí estoy muy a gusto, siempre agradeceré al Sporting que se fijara en mí esta temporada, pero no pienso más allá de esta temporada», afirma el zaguero. La gran situación del Sporting en Liga es un motivo de satisfacción en la plantilla, pero los pies deben seguir en el suelo. Al menos eso piensa Botía cuando relata que «ahora los datos dicen que las cosas están saliendo de una forma extraordinaria. Estamos en un gran momento, sobre todo a nivel defensivo». La autocomplacencia tampoco debería ser uno de los pecados gijoneses. «No creo que nadie de este vestuario esté confiado por cómo están saliendo las cosas. Estamos tranquilos porque sabemos que estamos trabajando bien, pero las cosas pueden torcerse en cualquier momento, así que debemos estar preparados para sufrir», explica.
El central se une a los elogios hacia Rivera, el jugador de moda en este inicio de campaña. «Desde que entreno con él me fijo en lo que hace porque se puede aprender mucho de él. Tiene mucha experiencia, mantiene al equipo junto y sabe manejar los partidos. Es clave en nuestro juego», sentencia.
El club chicharrero, a través de su página web, comunicó ayer que había desechado la idea de jugar contra el Sporting el lunes, en vez del domingo. La idea había surgido en el seno de la Liga de Fútbol Profesional ante las frecuentes quejas del club isleño, obligado a jugar a las cinco de la tarde en la Península y cuatro en el horario local. El Tenerife rechazó la idea para no perjudicar a los aficionados que salieran fuera de la isla por el puente.