RICARDO SOLÍS
Avilés, Albina FERNÁNDEZ
Los veteranos del Barcelona dieron ayer ante el BC Castrillón un recital de buen baloncesto, de saber estar y de complicidad con el espectáculo en Piedras Blancas y vencieron (60-89) donde fracasaron las leyendas del Real Madrid, que perdieron en febrero de 2007 por 85-82. Las canas y algunos kilos de más no impidieron que desataran el jarro de las mejores esencias baloncestísticas, y los mil espectadores que llenaron el polideportivo disfrutaron de lo lindo con un impresionante Jiménez bajo los aros (máximo encestador con 26 puntos), la elegancia de Montero, la brega de Andreu y el compromiso general del equipo para agradar.
«Vamos a hacer lo que podamos, pero eso de correr ya no se nos da muy bien», había dicho Jiménez antes del partido. No fue así, los veteranos azulgranas incluso se permitieron el lujo de marcarse algún contraataque en el último cuarto, pese a que sólo contaban con nueve efectivos y alguno, como Santillana, jugaron pocos minutos. «Lo que importa es que la gente se divierta y divulgar el baloncesto. El resultado es lo de menos», habían manifestado Bosch, Santillana, Andreu, Jiménez y Galilea.
El partido acabó con un determinante 60-89, con parciales de 9-21, 19-27 (28-28 al descanso) 23-14 (el único cuarto que ganó el Castrillón) y 19-27. Fue una paliza, pero Pablo, el capitán castrillonense de 36 años, estaba feliz. «Estos son mis ídolos desde niño. Los vi a todos y disfruté con ellos porque soy del Barcelona. Hoy cumplí el sueño de compartir cancha con ellos y de sacar una foto con Jiménez y mi hija».