SILVEIRA
Ribadesella, R. M.
El Candás logró ayer ante el Ribadesella en Oreyana los tres primeros puntos del año. A pesar de que los locales fueron los encargados de marcar el ritmo del encuentro, el portero visitante, Sergio Segura, desbarató toda ocasión de perforar su puerta.
Sobre el terreno de juego de Oreyana se disfrutaron ayer dos tipos de fútbol muy diferenciados. Por una parte, el juego de los locales, quienes intentaban mantener el balón a ras de suelo mediante triangulaciones, internadas por banda y juego de toque. Por otro, el visitante, mucho más rudo, sobrio y muy competitivo.
Desde el inicio de la primera mitad el dominio del partido fue de los riosellanos. Se hicieron dueños y señores del balón e intentaron innumerables llegadas a la portería contraria casi siempre desbaratadas por un Candás muy bien posicionado en el campo que, aunque en ocasiones con ciertos apuros, lograba desmantelar el juego ofensivo de los riosellanos. En el minuto 12 tuvo lugar la jugada más polémica del choque al derribar el candasín Charli al local Felipe. El árbitro no pito nada. En el minuto 25 llegó el primer gol visitante, obra de Zapico, que se aprovechó de una falta que le hizo Hugo Pérez a Martino y que el arbitro no señaló. En los últimos minutos de la primera mitad la figura de Sergio Segura cobró gran protagonismo. El meta, con dos sensacionales intervenciones, evitó que los locales se adelantaran en el marcador.
En la segunda parte el control del juego siguió siendo riosellano pero el Candás, con el marcador a favor, se cerró atrás evitando las jugadas de peligro de los locales. Sin apenas oportunidades para ninguno de los equipos, llegó la sentencia de los visitantes. En el minuto 76 Madeira cabeceo a gol un balón de Saúl, batiendo a Barrio y poniendo la puntilla al choque.