JUAN J. ALONSO
La noticia no es que el Barça haya empatado un partido en el Camp Nou, sino que el Barça celebró con su afición y con todos los futboleros de buena voluntad los seis títulos que le convierten en el mejor equipo de la historia del fútbol. Como sé que decir que el Barça de Guardiola es el mejor equipo de la historia del fútbol levanta ampollas y revuelve el estómago de los creyentes en el equipo del Ser Superior Pérez, voy a repetirlo otra vez: el Barça de Guardiola es el mejor equipo de la historia, mientras que Los Otros son sólo el mejor equipo del siglo XVII, o XIX, o XX, o un siglo de ésos. Sé que es difícil de digerir, por eso los madridistas abusan últimamente de los antiácidos de sus copas de Europa en blanco y negro.
Hasta el mejor equipo de la historia puede empatar un partido, sobre todo, si es contra un buen Villarreal. No pasa nada. Superman también fue malo alguna vez. En «Superman III» el superhéroe del pijama azul se convirtió en un tipo tan malo que hasta la ONU aprobó, con un solo voto en contra, una moción de censura contra él. El Barça jugó contra el Villarreal bajo la influencia de la kryptonita de las vacaciones de Navidad, de la celebración de los seis títulos, de la ausencia de los jugadores africanos y del no-ser de Messi. El pasado sábado el Barça fue Superman en «Superman III», aunque es difícil que la ONU vote una moción de censura contra Guardiola. La kryptonita es la gran esperanza de todos los que están esperando que el Barça caiga en las redes de su lado oscuro, pero si el lado oscuro del Barça sólo provoca empates frente a equipos como el Villarreal, creo que podemos confiar en que los chicos del pijama azulgrana no obligarán a intervenir a la ONU.
Frente a la radiación de la kryptonita (amarilla o del color que sea), lo mejor es el plomo. El plomo de poder concentrarse en los retos de esta temporada, una vez liquidados (y ganados) todos los compromisos pendientes de la anterior. El plomo de la vuelta al trabajo después del turrón y el cava. El plomo de la imaginación y el talento para no echar de menos a Keita y Touré Yayá. El plomo del regreso de Messi, de la recuperación de Iniesta, de la vuelta de Henry, de la consolidación de Pedro y compañía en la física de un equipo sobrado de química. Después de «Superman III» vino «Superman IV» y, por fin, «Superman returns». O sea, Superman regresa. Pues eso.