Avilés, Albina FERNÁNDEZ
El empate ante el Luarca (1-1) dejó un regusto amargo en el Avilés. Los jugadores abandonaron el Suárez Puerta cabizbajos y en algunos casos, como Héctor, francamente cabreados por no haber sido capaces de materializar alguna de las innumerables ocasiones que tuvieron para llevarse los tres puntos. Lo peor del choque fue la expulsión de Labrado en el minuto 93. El central se perderá el próximo partido ante el Llanes (séptimo en la tabla empatado a puntos con el Avilés), y genera un problema al técnico, José Manuel Muñiz, que está pendiente de la recuperación de Lozano para formar pareja con Iván Miranda en el centro de la zaga.
Muñiz destacó resignado que «no se puede hacer más para ganar un partido, pero no acertamos ninguno», aseguró que lo importante es que «seguimos sumando» por décimo partido consecutivo, y vio cosas positivas para el futuro. «Lo mejor es que siempre fuimos fieles a nuestro estilo. Somos un equipo atrevido y mantuvimos nuestra filosofía de toque y velocidad pese a las lógicas prisas por llegar al área contraria. Si seguimos en esta línea auguro un buen porvenir a este grupo», explicó.
Muñiz afirmó que el equipo era consciente de las dificultades del encuentro. «El Luarca, como todos los equipos de abajo, tienen ahora un margen de tres o cuatro partidos para salir del pozo, se juegan el ser o no ser en la categoría y por eso son más peligrosos».
El técnico avilesino destacó el comportamiento del público del Suárez Puerta. «Nos aplaudió incluso con el empate porque reconoció que pusimos todo para ganar, hicimos un gran derroche de fuerzas y tuvimos ambición pero, insisto, no era nuestro día». Muñiz también tuvo un pero en la actuación de su equipo. «Al final, y en el afán de ganar, casi nos complican con dos pelotazos. Estuvimos a punto de perder por no mantener el orden defensivo y eso hay que corregirlo».
El punto deja al Avilés al final de la primera vuelta en sexta posición con 32 puntos, a diez del líder Marino y a cuatro del Lealtad Isastur que cierra los puestos de liguilla con 36 puntos. Una situación impensable después de la mala pretemporada que hizo el equipo, goleado por el Marino y el Candás en la Copa Federación, y de que no lograra ganar en liga hasta el cuarto partido, que se impuso por 3-1 al Gijón Industrial. El pasado año el Avilés de Robles llegó décimo al ecuador de la liga con 21 puntos, a 33 del Oviedo y a 17 del Tuilla que ocupaba la última plaza de liguilla.