J. J.
Gijón, N. A.
Las malas noticias nunca vienen solas. Si primero fue Botía el que abandonaba prematuramente el entrenamiento por una elongación en los isquiotibiales izquierdos, más tarde sería Miguel de las Cuevas el que lo hiciera con una lesión similar. La elongación en este caso se localiza en el glúteo piramidal de su pierna izquierda y le obligó a abandonar la sesión sportinguista acompañado del fisioterapeuta del club, Lorenzo del Pozo, con claros gestos de preocupación. Su participación en el encuentro del domingo es más dudosa que la de su compañero Botía. El médico del club, Antonio Maestro, se mostró más preocupado por el estado de la lesión de De las Cuevas que por el del central. De hecho, el alicantino será sometido esta mañana a una resonancia magnética en el Hospital de Begoña a las 9.30 horas que dictaminará el alcance real de su lesión. En el caso de confirmarse la baja de De las Cuevas, su puesto sería ocupado, casi con total seguridad, por el canario Carmelo.
La parte positiva del entrenamiento fue la presencia de Canella. El lateral no se había ejercitado el lunes tras sufrir una dorsalgia tras el enfrentamiento contra el Málaga. Los servicios médicos del club prefirieron mantener la duda sobre el lavianés calificando su estado de «pendiente de evolución». Ayer, Canella se ejercitó al mismo ritmo que sus compañeros, con lo que su participación en el partido del domingo parece segura.
En el entrenamiento de ayer llamó la atención la presencia de hasta cuatro jugadores del filial. Cristian Portilla, Aitor y Dani Laviana se ejercitaron desde el comienzo del entrenamiento con Preciado y los suyos, mientras que Sergio se incorporó tras la retirada de De las Cuevas.