J. J.
Gijón, N. A.
A rey muerto, rey puesto. Abelardo se despidió en la mañana de ayer de sus ex jugadores antes del entrenamiento y abandonó Mareo sin querer hacer declaraciones. Tres horas después, Emilio de Dios presentaba ante los medios al nuevo entrenador del filial que se enfrenta a una doble tarea: salvar al equipo del descenso a Tercera y formar jugadores válidos para el primer equipo. «En un equipo cadete o juvenil los resultados quedan en un segundo plano y en un filial son algo más importantes pero la principal función es la de encauzar las condiciones de los chavales al fútbol profesional», explicó como carta de presentación el nuevo técnico. En su primer entrenamiento con el Sporting B el técnico estuvo en todo momento encima de los jugadores, corrigiendo sus fallos. «Les he dicho a los chavales que qué quieren: que les trate como niños o como hombres. Creo que es mejor lo segundo porque ningún niño puede jugar en el primer equipo», comentó Vidales. Emilio de Dios se mostró como un incondicional del nuevo técnico y aseguró que, a pesar de la lesión de Alain, no espera incorporar refuerzos ahora.