J. J.
Gijón, Nacho AZPARREN
La desgracia se cebó con él día de Nochevieja. Una inoportuna faringitis le mantuvo en la cama, con fiebre alta, y no pudo disfrutar de tan entrañable fecha y, lo que seguramente le dolió aún más, no pudo ayudar al Sporting en el partido del domingo frente al Málaga. Ahora, plenamente recuperado de su dolencia, Morán apunta a titular en la banda derecha, un coto cerrado desde el comienzo de temporada a las internadas de este luanquín, que sin embargo no termina de ver tan evidente su titularidad. «No tengo tan clara mi vuelta al once inicial, además queda el partido de entrenamiento de mañana -por hoy- y ahí ya empezaremos a vislumbrar las ideas del entrenador de cara al domingo», asegura el de Luanco.
Su último recuerdo en un terreno de juego es el postrero disparo de Medunjanin entrando en la portería de Juan Pablo y privándole al Sporting de un merecido punto en Pucela, por eso sus ganas de ayudar al equipo se multiplican. «Es evidente que tengo muchas ganas de volver a jugar y más tras perderme el partido del Málaga, donde creo que hicimos méritos de sobra para ganar. Pero al final se nos escaparon los tres puntos y eso es lo que cuenta», recuerda. Desde su cama, el partido tuvo una lectura muy clara: «Compré el partido y lo vi en mi casa porque aún no estaba recuperado del todo. Es un encuentro que tendríamos que haber ganado pero en el fútbol a veces ocurren cosas como la del domingo que te evitan sumar los tres puntos». Pero Morán es de la corriente optimista del vestuario, esa que prefiere ver el empate como el fin de la racha de derrotas. «Lo más positivo del empate es que rompimos una dinámica negativa y que además tenemos una gran oportunidad este domingo con otro partido en casa para que la igualada del otro día sepa aún mejor», reconoce.
En su intento de recuperación, el Sporting se encontrará con una gran piedra en su camino. Un Getafe que se sitúa en la zona noble de la tabla y que juega sin ningún temor. «Han empezado la Liga de una forma brillante, están haciendo muy bien sus deberes, para poder jugar sin los apuros de las posiciones peligrosas y será un rival muy complicado, pero tenemos que ser nosotros mismo sin obsesionarnos con el rival», comenta. La gran debilidad de los de Míchel en este inicio es su bisoñez en defensa, que le ha valido incluso la reprimenda de su presidente en alguna ocasión, pero el interior no comparte el comentario: «No creo que sean blandos en defensa. Son compactos y potentes en todas las líneas y seguro que intentarán demostrarlo el domingo». Morán es amigo de Míchel desde hace tiempo y uno de los que mejor le conoce. Por eso rompe una lanza en su favor: «No le veo desconcentrado, sino todo lo contrario. Me llevo muy bien con él y no quiero agobiarle mucho preguntándole por el Birmingham. Sabe lo que hay y ya verá el momento oportuno para decirnos lo que tenga que decir».