El fuerte temporal de granizo y viento gélido hizo que la plantilla del Sporting se ejercitara en el gimnasio en lugar de salir al campo. Míchel fue a despedirse de sus compañeros y al entrar en el gimnasio recibió una gran ovación y gritos de aliento para desearle los mejores augurios.
El jugador se confiesa y dice que se ve como «una persona bastante tranquila, pero en ese momento me emocioné. Fueron muchos años de estar juntos y vivir grandes experiencias en el Sporting. Mareo es como mi segunda casa y la llevaré siempre en el recuerdo. Y si algún día vuelvo lo haré con muchas ganas y seguro que me recibirán con los brazos abiertos. Esto no se me olvidará nunca».
También tuvo el detalle de mandar, en su despedida, un mensaje de reconocimiento a la afición rojiblanca: «Espero que este año se cumpla también el objetivo de la permanencia y sigamos con los éxitos de estos últimos años. Pido a la afición que anime al equipo con fuerza, porque necesita su aliento. Tenemos jugadores muy buenos y grandísimas personas. Confío en que se alcancen muchos triunfos. Yo, desde Inglaterra, apoyaré al equipo como un hincha más».
Ayer fue un día muy ajetreado para el del nuevo centrocampista del Birmingham, una jornada que arrancó en Pola de Lena a las diez de la mañana para ir a Mareo. «Tuve problemas para sacar el coche por culpa de la nevada, pero tenía que venir a despedirme de mis compañeros y de toda la gente del club. En estas cosas uno se pone un poco nervioso. Fue como hace dos días, cuando me avisó mi representante, Gelu Rodríguez, de que lo del Birmingham se podía hacer. Empiezas a pensar en la marcha del Sporting y se te viene a la cabeza del día en que llegué al campo número 6 para acabar jugando con el primer equipo en el número 1. Entra tristeza por la cantidad de amigos y gente que quieres que se queda aquí».
Míchel abandonó Mareo pasadas las 13.15 horas tras fundirse en abrazos y parabienes, el más entrañable, el que le ofreció el actual delegado, Enrique Castro, Quini, que le deseó mucha suerte. Salió de las oficinas del club con una rosa en la mano y partió volando a Pola de Lena a preparar las maletas. A las cuatro salió su vuelo, el de su consagración futbolística.