Gijón, J. E. CIMA
La plantilla del Sporting tuvo ayer jornada de descanso. Salvo el portero Iván «Pichu» Cuéllar (Mérida, 1984), que sigue con su rehabilitación de la rotura y operación de ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. El guardameta sigue un plan de trabajo duro de gimnasio con el fisioterapeuta Lorenzo del Pozo, tras la intervención quirúrgica a que fue sometido por el doctor Antonio Maestro.
Ayer se cumplieron dos meses de la operación y Cuéllar se muestra muy contento porque «todo evoluciona muy bien. De hecho, empiezo ahora ya a alternar caminatas con carrera continua. Es un trabajo oscuro que no es atractivo porque no se ve, pero sé que habrá luz y recompensa al final del túnel».
El guardameta tuvo que pasar una fase de recuperación que consistió en ganar movilidad en la rodilla y luego coger fuerza para tener una base en la rehabilitación. Ahora los días los alterna con carrera continua, marchas, natación, gimnasio para ganar musculatura y bicicleta estática.
Cuéllar tiene claro que «se sufre en silencio porque hay que cumplir las fases y hay un tiempo biológico de adaptación al meterte un ligamento que no es tuyo. Todos me cuentan que vaya tranquilo, que esta lesión es grave y tienes un mínimo de seis meses, y si arriesgas puedes tener una recaída de otro medio año. Pienso que a los seis meses ya puedo estar al cien por ciento trabajando con el grupo. Ojalá tenga de regalo de cumpleaños, el 27 de mayo, entrar en las dos últimas convocatorias del equipo en Liga. Mi objetivo se centra en llegar bien para empezar la próxima pretemporada».
El portero en el dique seco recibe muchos apoyos de los aficionados y, por supuesto, de la plantilla rojiblanca. «Soy un tipo serio trabajando, pero me gustan las bromas y por todo esto me aprecian mucho los compañeros», dice.
«Pichu» Cuéllar reconoce sentir «envidia» al ver los partidos del Sporting, porque «no puedo ayudar como uno más. Si no fuera por el respeto que les tengo a los compañeros, no iría a presenciar los encuentros, porque lo paso mal y tengo mucha rabia por dentro».
Elogia a su colega Juan Pablo, porque «lo está haciendo bien» y también al equipo, porque «iniciaron la Liga con una confianza tremenda, con triunfos y empates. El año pasado era ganar o perder. Defensivamente estamos más serios y bien situados, hablo de todos, y apenas nos hacen ocasiones. Eso es un seguro para un portero».
La mentalización para encajar pocos goles Cuéllar la valora como «muy positiva. Si te fijas, la mayoría de este tipo de equipos suma muchos puntos. Y si en la campaña anterior hubiéramos logrado cinco empates, no hubiéramos llegado apurados a la última jornada. Creo que ahora ganamos mucho en colocación y en defender o atacar en conjunto. Aprendimos de los errores. Mentalmente estamos mejor y somos mucho más equipo. Es bueno ya tener 24 puntos, porque la primera vuelta no tiene nada que ver con la segunda, donde ya te la juegas. Hay más presión, todos los equipos ya hacen matemáticas de si pierdo o gano. Ahí se busca asegurar más los resultados, no se conceden tantas alegrías y los equipos reculan más».