Johannesburgo, Efe
El estadio Ombaka en Benguela fue el escenario del partido de la jornada, el que enfrentó a Nigeria, una de las selecciones aspirantes, con Egipto, la vigente campeona, que cuajó un partido muy serio y no se dejó sorprender para acabar imponiéndose por 3-1.
Difícil que ambas selecciones no acaben por clasificarse para la siguiente ronda de la Copa de África que se disputa en Angola, pues comparten grupo con Mozambique y Benin, dos selecciones menores, pero el de ayer era uno de esos partidos que dejan huella, de los que pueden definir todo un campeonato.
Jugaron desde el minuto uno ambos equipos a tumba abierta, un partido de ida y vuelta, de remates al primer pase, de músculo y fuerza; ambos bien expuestos. Se adelantó Nigeria, pero Egipto no acusó el golpe, sino que continuó desplegando con fe un juego ordenado en defensa y descarado al contragolpe, con transiciones veloces e intencionadas, y acabó imponiéndose con claridad. Cuesta creer que esta selección no vaya a disputar el Mundial de Sudáfrica
Quedaba el segundo partido de la jornada, el que enfrentó e Benin y Mozambique, dos selecciones con un fútbol alegre pero romo, cuya clasificación para la siguiente ronda sería una sorpresa mayúscula, pero cuyo empate a dos goles les deja pocas opciones de convertirse en alternativa en el grupo C. Los dos primeros goles fueron de Benin, uno de penalti, obra de Omotoyossi, y el otro en propia puerta. Respondió Mozambique con un tanto de Lobo, a la media hora, y con otro de Gonzalves diez minutos después de la reanudación.