Gijón, Nacho AZPARREN
«Gol partita» es una expresión típicamente italiana. Con ella se define el tanto que da la victoria a un equipo que gana pírricamente por un gol a cero. Resulta lógico que el Calcio, tradicionalmente poco generoso con el espectador, tenga una expresión para definir la rentabilidad máxima. En el Sporting, el máximo representante de esta forma de rentabilidad es Diego Castro. El gallego lleva anotados hasta la fecha cinco goles en la Liga, con unas consecuencias fantásticas para los rojiblancos: sus goles ante Almería, Zaragoza, Deportivo y Getafe le han dado a los rojiblancos ocho puntos. Sólo su gol ante el Tenerife cayó en saco roto. «Cuando más feliz te sientes, es cuando haces un gol y éste sirve para que el equipo puntúe. Por ejemplo, el gol que hice en Tenerife no me satisfizo, pero el del Getafe, en cambio, es un tanto que sirve para que el equipo vuelva a la senda de la victoria y afronte con tranquilidad la semana», asegura el propio Diego Castro.
No es el gallego un jugador corriente. Se puede decir que pertenece a la vieja estirpe de los extremos, que tanto escasean hoy en día. Para añadirle más misterio a su juego, su hábitat natural es la banda izquierda mientras su extremidad más hábil es la derecha, una ayuda extra en su búsqueda del gol. Aunque él sabe que golear no es su misión esencial: «Los extremos estamos más para dar asistencias que para marcar y, sinceramente, creo que mi mayor virtud es dar pases de gol. El fútbol muchas veces ha sido injusto con algunos grandísimos futbolistas que, como tenían poco gol, no se les ha valorado como merecen».
Los datos, sin embargo, parecen contradecir a Castro. Hasta la fecha es el máximo goleador del Sporting tras adelantar este domingo a De las Cuevas. «Ser el "Pichichi" del equipo es algo anecdótico. Siempre recompensa marcar goles, pero más si van unidos a una victoria del equipo. Este año estoy teniendo fortuna en ese aspecto», proclama. El gallego puede estar tranquilo porque sus goles tradicionalmente han sido útiles. En la temporada 2006-07, de las siete ocasiones en las que marcó, tan sólo se registró una derrota del equipo; en la 2007-08, sus seis tantos le sirvieron al Sporting para puntuar en cinco ocasiones, y el año pasado de sus seis dianas tan sólo dos fueron inútiles. Sus números mejoran temporada a temporada, al mismo ritmo que evoluciona el Sporting en el mapa de la Liga. «Marcar es la máxima alegría para un futbolista, pero no me pongo un objetivo de goles, sólo mejorar mis cifras cada año. Incluso a veces no estás fino en el aspecto goleador pero sí lo estás en el apartado de asistencias o en el defensivo. Por ejemplo, el partido que hizo Barral contra el Getafe fue enorme en el capítulo defensivo y el equipo lo agradece», asevera. Satisfecho con su aportación personal, su discurso no varía cuando extrapola su juicio al colectivo. «Se ve que el equipo está funcionando, incluso durante la mala racha siempre hemos estado vivos y hemos podido puntuar en cualquier momento», analiza Castro, «nunca nos hemos visto desbordados pero tampoco hemos desbordado a nadie y eso es una virtud. Todo lo que hemos logrado hasta la fecha ha sido sufriendo, peleando y corriendo mucho. El Sporting va creciendo poco a poco y ahora es más compacto que el año pasado».
El rojiblanco sigue su buen hacer en la Liga con óptimas sensaciones y una rentabilidad fuera de toda duda. Mucho ha tenido que ver el papel de Diego Castro, especialista en goles que dan puntos. La rentabilidad hecha jugador.