Gijón, Nacho AZPARREN
Por la mañana, la situación de Kike Mateo no estaba clara. El jugador no había aceptado la última oferta del Celta y acudió a la rueda de prensa desconociendo en qué equipo jugaría el resto de la temporada. Pero por la tarde todo se aclaró. Las conversaciones mantenidas entre su representante, Sánchez Sabater, y el club vigués habían dado sus frutos. La oferta céltica se había incrementado y a falta de unos pequeños flecos el acuerdo era prácticamente un hecho. La mediación de García Amado en las conversaciones entre el Celta y el jugador han resultado esenciales para la proximidad del acuerdo.
Antes de producirse estas novedades, la rueda de prensa de Kike Mateo ya tuvo en todo momento un sabor nostálgico, a despedida. Su profesionalidad le hace entrenar con la ilusión de un novato, pero su cabeza no sólo está en Gijón, sino en un destino que su representante negocia por orden suya. «Ahora mismo sólo pienso en el Calderón, pero la situación puede cambiar en los próximos días. Hay interés de varios equipos y si me llega una oferta que me convenza me iré», explica un Kike Mateo que no se conforma con cualquier cosa: «Busco un contrato de una duración que me convenza, con una cantidad económica determinada y en una ciudad que me guste». Mateo tiene un carácter ganador que le ha forjado un gran respeto estos años entre los aficionados sportinguistas. Esa forma de ser hace que le duela especialmente dejar a su equipo ahora. «Mi objetivo era terminar la temporada aquí, no me gusta dejar las cosas a la mitad, pero son cosas del fútbol. Tengo 30 años y no puedo dejar escapar más trenes», defiende. Al murciano se le ve dolido con las pocas oportunidades que ha tenido en los dos últimos años: «En Primera. me ha tocado chupar banquillo y lo he asumido con mucha deportividad. Me han faltado minutos y oportunidades pero no quiero culpar a nadie. Aun así, he marcado en el Bernabeu y en el Camp Nou».
A pesar del cariño de la gente, el murciano busca minutos y lo demuestra cuando dice que «si en verano hubiera sabido que iba a tener tan pocas oportunidades me hubiera ido, pero no me arrepiento de las decisiones que he tomado. Estoy en el sitio ideal y no me incomodaría seguir hasta junio». La actitud de Kike Mateo ha sido ejemplar a las duras y a las maduras. A pesar de no haber disfrutado de minutos en los últimos tiempos, no se recuerda ninguna declaración fuera de lugar del murciano, algo que él achaca al respeto por la institución. «Este club siempre me ha pagado al día y me ha respetado y lo que no puedo es hacer el payaso en las ruedas de prensa o en los entrenamientos porque el club se merece un respeto. La única solución cuando no juego es callar y seguir entrenando y trabajando».