MIGUEL CANO
EX PRESIDENTE DEL REAL OVIEDO
Por alusiones, y en especial por esa frase tuya, Eugenio, de que por dirigir quince partidos al Oviedo me quise convertir en el gurú del oviedismo, es por lo que voy a contestarte. Pero que te quede muy claro que no con ánimo de polémica ni nada que se le parezca, sino en honor a la verdad.
Mira, cuando yo llegué al Real Oviedo de consejero fue por hacer un favor a un amigo que me lo pidió y porque, por suerte para mí, soy asturiano, ovetense y oviedista por encima de todo y, por tanto, cuando oí que el Real Oviedo lo quería comprar un empresario de fuera de Asturias, me entró la vena asturiana y salí a la prensa para tratar de evitarlo por todos los medios. Ahora bien, dejé bien claro que mi presencia iba a ser muy corta, hasta el 30 de junio, y luego me iría.
Las circunstancias me llevaron a ser presidente del Real Oviedo por la dimisión del señor Fidalgo. Siempre dije que yo no era lo que el Oviedo necesitaba por muchas razones: soy una persona humilde, con poco caché y pocos recursos económicos, y el Oviedo, entendía y sigo entendiendo, que necesitaba algo más que este humilde servidor, pero, eso sí, dije que ya que estaba iba a ejercer de lo que era, es decir, presidente del Real Oviedo.
Después de analizar profundamente mi situación, opté por lo que entendí que era lo mejor para el Real Oviedo, acabar con «si Celso sí, si Celso no», y tratar de poner al Oviedo en buenas manos, tanto jurídica como contablemente (un buen despacho de abogados y una buena asesoría fiscal y contable, libres de toda sospecha). Por desgracia para mí, no tuve oportunidad ni de plantearme la parte deportiva, pues cuando yo llegué a la presidencia ya no se podían hacer fichajes, se había cerrado el plazo. Por tanto, sí que es verdad que bajo mi presidencia, efímera, del club este descendió a Tercera División, pero en esa faceta sigo diciendo lo que es verdad: no tuve ninguna oportunidad de poder evitarlo.
No te voy a negar que el disgusto del descenso me hizo dudar el dejarlo o no, pero en mí prevaleció lo que había dicho al llegar, que mi presencia sería corta (30 de junio), y seguí pensando que no era la persona idónea para ocupar la presidencia de mi Real Oviedo, por tanto, me fui con la conciencia muy tranquila, y habiendo acabado con la polémica que durante tantos años trajo de cabeza a la afición ovetense, el señor Celso González, al que creo que tú y el que comparte artículo contigo conocéis mucho mejor que yo, dejando el club en manos de buenos despachos profesionales con claridad y transparencia. A partir de ahí, me fui a mi casa, que es donde tenía que estar.
El motivo de mis opiniones en la prensa fue lo que claramente expresé, unir a todos los estamentos y afición en la misma dirección, y no lo que parece que conseguí por vuestro artículo, que leí con gran decepción: mirad, voy a deciros unes cosiquines. Primero: no intentéis confundir a la afición, los dos fuisteis hombres de Celso González, al cual aprovecho desde aquí para decirle que conmigo se portó como un caballero, y del que estoy seguro que está fuera de esta polémica que pretendéis crear. Segundo: como ex presidentes del Oviedo que fuisteis, estoy seguro de que queréis al Oviedo con locura, y el mejor favor que podéis hacer es seguir apoyando a vuestro Oviedo con el corazón y cariño. Me imagino que tenéis claro que vuestra etapa ya pasó y no tendréis ambiciones de volver, por tanto sigo diciendo que éste no es el camino para ayudar al Oviedo. Tercero: no voy a entrar en vuestra gestión, pues supongo que lo hicisteis lo mejor que sabíais y con mucho afecto, especialmente tú, Eugenio, que estuviste más años, y creo que durante una etapa fuiste un gran presidente (para mí, el mejor que he conocido). La historia y el tiempo os pondrá a cada uno en su sitio, pero, por favor, no destapar la caja de los truenos, que ya somos pasado del club. Cuarto: evidentemente quiero dejar claro que entiendo a las peñas y respeto su ánimo de crítica hacia la entidad (qué voy a decir de mi buen amigo Hugo, con el cual en mi etapa como presidente tuve una gran relación y la sigo manteniendo), sé que es y son oviedistas de verdad, otra cosa es que yo, con sus críticas hacia el consejo, las comparta o no, pero tienen que entender que es lógico que los trate de defender, este consejo que está fue el mío, y estoy seguro de su honradez y oviedismo hasta la médula. Qué voy a decir de Alberto González, hombre que ha invertido en el Oviedo una gran cantidad de dinero y me imagino que seguirá en la misma línea de diálogo y respeto con sus compañeros de consejo como cuando yo estaba. Jamás trató de imponer nada y siempre se adaptó a la opinión de la mayoría. Alberto, si sigues igual, no abandones, es más, te diría que vuelvas a la gestión del club, ánimo y no decaigas. Quinto: después de todo esto, no sé si tenéis claro que ni fui, ni quise ni quiero ser gurú de nadie, pero, eso sí, siempre me tendréis con el Real Oviedo, sobre todo para ayudar si en algún momento puedo y se me necesita.
Siento haberos disgustado, no era mi intención, un abrazo, y ¡hala Oviedo!, a Segunda División, que es el futuro. Lo pasado, pasado está.