Gijón, Víctor RIVERA
«Me encuentro cada vez mejor. La pena es que empecé a jugar un pelín y tuvimos que parar. Las sensaciones son buenas, no tengo molestias, pero sé que es pronto aún». Miguel de las Cuevas se quedó ayer con las ganas de probarse y de demostrarle a Preciado que está en condiciones de jugar el partido ante el Atlético de Madrid. La prueba del partidillo estaba llamada a ser definitiva y ahora todo quedará al criterio de los médicos, que siempre son partidarios de posturas más conservadoras.
Miguel de las Cuevas se muere por volver a jugar en el Vicente Calderón, un campo en el que no pudo acabar de triunfar. «Si no juego, no pasa nada», asegura con la boca pequeña antes de confesar que «ir me hace ilusión porque jugar en ese campo y ante esa afición que siempre me ha tratado bien es especial».
Miguel de las Cuevas desmiente que esté haciendo un esfuerzo especial por enfrentarse al Atlético de Madrid, club del que llegó al Sporting y en el que pasó «tres años muy buenos». El alicantino asegura que «haría lo mismo fuera el rival que fuese». Y también se muestra tajante al señalar que «si me doliera no forzaría».
Lo que tiene muy claro es ex colchonero es que si marca no lo celebrará, porque le debe un respeto a una afición que «siempre me ha tratado muy bien». Precisamente esa afición, a la que De las Cuevas define como «un poco exigente», puede ser determinante si presiona a su equipo. Desde fuera del Atlético de Madrid, Miguel de las Cuevas no se explica la inestabilidad que rodea al club del Manzanares: «Han tenido muchos problemas con el cambio de entrenador, con las declaraciones de los futbolistas... pero contra el Valladolid se vio que si ellos están bien tienen calidad suficiente como para ganar un partido fácilmente». El atacante del Sporting insiste en que «si tienen el día son muy buenos, pero si no lo tienen se les puede meter mano».