Barcelona
Consciente de que sin los partidos intersemanales de la Copa del Rey su futuro al frente del Barcelona se convertirá en objeto de debate, Pep Guardiola insistió ayer en que su única prioridad es el trabajo con su plantilla y la preparación de los partidos.
Fiel a su discurso, Guardiola subrayó que el presidente «ya sabe» su postura, la de esperar al momento adecuado para afrontar su futuro. «El día que sienta que lo tengo que hacer, hablaré con la directiva. Pero eso ahora no importa», dijo.
Aunque dos diarios deportivos de Barcelona se refieren ya a las negociaciones para ampliar su contrato, presumiblemente por dos temporadas, Guardiola asumió que tales informaciones le suponen un inconveniente «porque me preguntáis y me hacéis hablar de este tema, que no me entusiasma».
Guardiola desvinculó las negociaciones del período electoral: «Si me ofrecen la renovación, no será por un tema de elecciones, sino porque lo sienten así».