POR PEDRO RAMOS
No, no. No es que se esté acabando nada. Es la interpretación literal de las intenciones de Fernando Alonso. El ovetense ha dicho esta semana en sus primeras declaraciones oficiales como piloto de Ferrari que después de su paso por la mítica escudería italiana se retirará de la Fórmula 1 y se dedicará a otra cosa. Por lo tanto, ha comenzado el principio del fin de su carrera. Pero esto no quiere decir que le queden dos telediarios. Ni mucho menos. El bicampeón tiene por delante un futuro de rojo esperanza con un equipo con el que puede marcar una época. Capacidad, ganas, carisma y liderazgo no le faltan. Los últimos años le faltó coche, pero nunca perdió la ilusión. En este 2010 por fin se han unido. El mejor equipo ya tiene al mejor piloto. Juntos pueden -y deben- formar un bloque invencible. Ya no valen disculpas. No se pueden utilizar excusas. El objetivo, desde la primera carrera, en Bahrein, es estar siempre en el podio, luchando por la victoria. El futuro es de color rojo. De Ferrari, al cielo.
«Sevilla tiene un color especial. Sevilla sigue teniendo su duende. Me sigue oliendo a azahar. Me gusta estar con su gente». La canción de Los del Río adquiere ahora un nuevo significado, después de los octavos de final de la Copa del Rey. El equipo andaluz ha eliminado al Barça-de-las-seis-copas y se ha convertido en favorito para llevarse el título, con permiso de Deportivo o Atlético de Madrid (si tiene una buena noche). El futuro copero es blanco como la camiseta del Sevilla y arroja el primer manto negro sobre el Barcelona. Los azulgranas no perdían una eliminatoria desde abril de 2008; es decir, hacía 20 meses o 625 días, como lo prefieran, que no mordían el polvo. Guardiola, como siempre, ha sido de los pocos que no han perdido la calma, les ha pedido perdón a los jugadores por la eliminación y ha negado que sea beneficioso el no seguir en competición para estar más frescos en Liga y Liga de Campeones. Los que vaticinaban una caída en cadena del equipo azulgrana han tardado tres días en apearse de la burra. Al mismo blanco-Sevilla el equipo de Pep le endosó el sábado una goleada que tapó bocas y aumentó distancias en la Liga. El blanco-Madrid no encontró puerta en San Mamés y se quedó con las ganas siquiera de meter presión a los del Nou Camp. Andan ahora los dos grandes de España en las mismas batallas porque sólo les queda la Liga doméstica y la de Campeones para no pasarse el año en blanco-sin títulos y teñir de negro el futuro. Cinco puntos empieza a ser una diferencia sustanciosa, aunque para nada definitiva a estas alturas del campeonato. (P.D: Desde que el Real Madrid -o Pellegrini- ha rehabilitado a Guti los resultados han sido un empate en Pamplona, una victoria sin brillo frente al Mallorca en el Santiago Bernabeu y una derrota en San Mamés. Cuatro puntos sumados sobre nueve posibles. A ver si ahora resulta que Guti, además de un déspota con mal genio, también es gafe. Otro hecho es que ha reaparecido Kaká después de 42 días de lesión. Al igual que antes de su baja, el brasileño no aporta gran cosa a este Madrid. Está teniendo un largo período de adaptación y el equipo se está resintiendo).
En estos comienzos de 2010 es momento de elaborar las listas de los mejores del año que ha concluido. La Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS) es un filón para todas estas cosas. Pero no hacía falta ser brujo ni estadista para aventurar que el Barcelona iba a ser elegido mejor club y, por añadidura, Pep Guardiola mejor entrenador. Así ha sido. Pero ha habido más. Por ejemplo, Vicente del Bosque está considerado por la IFFHS mejor seleccionador y el portero del Real Madrid, Iker Casillas, ha sido elegido por segundo año consecutivo el mejor portero del mundo, por delante del italiano «Gigi» Buffon. El portero blanco es el abanderado de una generación de grandes porteros en el fútbol español, con Víctor Valdés (Barcelona) y José Manuel Reina (Liverpool) también incluidos entre los siete mejores. Donde puede haber algún punto de discusión es a la hora de elegir al mejor jugador del mundo. Messi había arrasado en este apartado y se llevó el «Balón de oro» y el «FIFA World Player», pero en esta ocasión se ha quedado con las ganas porque se quedó a las puertas del primer puesto, junto con Kaká e Iniesta. Finalmente el elegido fue el también barcelonista Xavi. El 1 de febrero en Londres los mejores recibirán sus trofeos en una gala que tendrá color rojo oscuro (del grana barcelonista) y blanco (del lado madridista).
Con la crisis todavía dando bocados a la economía mundial surge una lista de las entidades deportivas más valiosas del planeta. Viéndola se alcanza la convicción de que el futuro es rojo y también blanco. El Real Madrid es el único equipo español que figura entre las diez entidades más valiosas del mundo, concretamente en el puesto sexto, con un patrimonio de 1.350 millones de dólares. Futbolísticamente hablando, los blancos sólo se ven superados por el rojo impoluto del Manchester United, que figura a la cabeza de la lista con un valor de 1.870 millones, según la revista económica «Forbes». El resto de la nómina está integrado casi en su totalidad por entidades estadounidenses de fútbol americano como los Cowboys de Dallas y los Redskins de Washington, que están en segunda y tercera posición, respectivamente, o de béisbol, como los Yankees de Nueva York, en el puesto cuarto. Otro equipo de fútbol americano, los Patriots de Nueva Inglaterra, figura en el quinto puesto, justo por delante del Real Madrid, al que le siguen los Giants y los Jets de Nueva York, y los Texas de Houston. El fútbol americano y el béisbol son deportes muy específicos de Norteamérica con escasos practicantes y seguidores en el Viejo Continente, por lo que cabe volcar los ojos en el fútbol, deporte mucho más universal y con seguidores en todo el planeta. Allá en cualquier punto del mundo donde haya llegado el hombre ha llegado también una camiseta roja del Manchester United o una blanca del Real Madrid. Si esto es el presente, ¿de qué colores será el futuro? Pues eso.
La competición de baloncesto en Italia ofrece un ejemplo que es para ponerse rojos de vergüenza. El Napoli, equipo de la llamada «Lega», que es como la ACB española, está atravesando una gravísima crisis económica que ha provocado una desbandada total de jugadores. Quiere retirarse de la competición, pero la penalización económica es peor que el remedio, así que continúa jugando pero con los junior. La esperpéntica situación está dando paso a resultados de auténtico escándalo con cifras récord en el básquet italiano y, probablemente, en el baloncesto europeo. El Martos Napoli, que así se llama todavía el equipo, perdió por más de 100 (138-37) en Roma ante la Lottomática, con 55 a 12 rebotes para los romanos y una valoración de 225 a -21 para los locales. La semana anterior los junior del Napoli habían perdido de 70 contra el Angelico Biella. Y así será hasta el final de la «Lega» si es que nadie cambia el rojo del bochorno por el blanco de la razón y permite al Martos Napoli acabar con esta tortura.