Bilbao / Sevilla
El trabajo de los porteros suele ser sordo y pocas veces queda recompensado con la gloria. Sin embargo, en la última semana dos guardametas han alcanzado la categoría de héroes por un día en sus respectivos equipos con intervenciones que resultaron decisivas. El sevillista Palop, porque con sus paradas ante el Barcelona contribuyó decisivamente a la eliminación de la Copa del Rey del conjunto azulgrana. El vasco Iraizoz, porque evitó la progresión de un Real Madrid que salió derrotado de San Mamés.
El sábado, la estelar actuación de Gorka Iraizoz, además del fenomenal trabajo defensivo del resto de compañeros en el Athletic, permitió al conjunto vasco lograr la victoria sobre un Real Madrid que se marchó de vacío de San Mamés. Iraizoz desesperó con sus paradas al tridente formado por Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzema.
No fue el único portero que tuvo una actuación heroica. Unos días antes, en la eliminatoria de octavos de final de la Copa del Rey, el sevillista Palop fue crucial para mantener a su equipo en juego y tumbar al campeón. Sus intervenciones, algunas realmente increíbles, a disparos de Messi, Ibrahimovic o Henry jalonan un hito que ha quedado grabado en el sevillismo puesto que el conjunto andaluz se convirtió en el primer equipo en echar de una eliminatoria al hexacampeón Barcelona de Pep Guardiola, que se quedó sin poder defender uno de sus títulos.
Pero tanto uno como otro, acostumbrados a que la gloria se la lleven los delanteros, mantuvieron su humildad, repartiendo entre todo el equipo los méritos de sus hazañas.