Oviedo, J. I. CASTAÑON
Buena parte de los espectadores dejaba a las ocho y media de la tarde del sábado el Palacio de deportes de Oviedo tras presenciar el regional de clubes cuando una atleta quedaba aún en pista. Era la juvenil María Priscilla Schlegel. Rubia, alta, de piel muy blanca, casi transparente... Tan transparente que se fundía con el entorno del remozado pabellón. Quizá no repararon en que la joven castrillonense estaba, como acostumbra, dando pasos para ser la primera asturiana en superar el listón en 1,80 metros. Ayer derribó el récord de Asturias y lo dejó en 1,74 tras salvar dos «puntos de partido» en 1,70. Ella y jóvenes atletas como Zuriñe Celis (12,05 en triple salto) o la reaparición de Maica Rodríguez, ganadora en 800, resultaron lo mejor de un campeonato que no podía terminar sino como siempre: dominio del Universidad en la clasificación masculina (10.342 puntos) mientras el Oviedo (9.446) lo hacía en mujeres; invirtiéndose los papeles en el segundo puesto con el Uni en chicas (8.615puntos) y el Oviedo en chicos (7.618). El podio lo cerraba el Electrónica Rato en hombres (7.051 puntos) y Esnova Gijón en mujeres (8.280 puntos).
Lo más llamativo de acudir al Palacio ovetense es que sigue alimentando su leyenda negra. Es una planta carnívora que devora atletas. No hay competición que no se cobre pieza. Una de sus víctimas preferidas es el símbolo del atletismo asturiano: Andrés Capellán, que tiene la malsana costumbre de lesionarse en la instalación, lo que pone de los nervios a su entrenador Javier de la Fuente. Un gafe que le traspasaron otros dos campeones nacionales como Pedro Pablo Nolet y David Testa, a los que el maleficio del Palacio persiguió con saña. Habrá que convenir que si eres asturiano, destacas y pretendes hacerte un nombre te lesionarás en el Palacio. Andrés hizo sólo el primer salto. Decían que era de más de 16 metros, pero se desequilibró al final y se quedó en unos pobres 14,90. Su adductor y, lo peor, su tendón de Aquiles izquierdo lo acusaron. «La lesión me permitirá correr, pero no saltar. Aprovecharé para estudiar», dijo en alusión a la carrera de Ingeniería que cursa. Quizá sea ese el enigma del Palacio porque como los atletas no reciben ningún tipo de ayuda y al final se tienen que buscar la vida el Palacio «vela» por su futuro. Céntrate en los estudios, susurra. No obstante los más resabiados apuntan al frío allí reinante como causa de las lesiones.
Las mínimas fueron productivas especialmente en el mediofondo y los saltos femeninos. La junior Zuriñe Celis (12,05), la promesa Joanna Gómez (11,48) y el junior Javier Alonso (14,11) la consiguieron en triple. Las únicas absolutas corrieron a cargo de Vero Álvarez en longitud (5,80) que fue muy jaleada por su entorno, y de Magnolia Iglesias, que lanzó el peso a 14,99. Joanna Gómez repitió mínima promesa en longitud (5,46).
El 1.500 colocó a cinco chicas en los Nacionales: Marta García, Claudia Junquera, Bea Álvarez, Patri Cueto y Xana Menéndez, y a dos hombres: Menéndez y González. Por su parte la altura clasificó a cuatro con Schlegel, Palacios, Nerea Martínez y Marta Amandi, sin olvidar al reaparecido Ohad Santoveña. En vallas la consiguieron Henar y Torres; en longitud Chanobas y Aldara en peso.