JUAN J. ALONSO
Cuidado, niños y niñas: el Barça es lo que veis, un equipo que juega maravillosamente al fútbol, pero Los Otros no son lo que parecen. Xavi, Iniesta, Messi o Pedrito son lo que veis, jugadores que parecen de otra galaxia pero que en realidad son como nosotros, tipos sencillos que juegan al fútbol para ganar y hacer pasar un buen rato a la afición. Dicen que Cristiano, Kaká, Benzema, Guti o Raúl son galácticos, pero lo cierto es que son extraterrestres. Y no extraterrestres cabezones como ET o luminosos como los de «Encuentros en la tercera fase», sino extraterrestres como los de la serie «V». ¡Cuidado!
Si levantamos la piel de Iniesta sólo veremos carne, sangre, huesos, es decir, nada que extrañaría a Grissom. Pero debajo de la piel de los extraterrestres blancos se esconde un reptil que se alimenta de ratones y se atraganta con los leones de San Mamés. Cuando Los Otros aparcaron su enorme nave encima de la Liga española, su líder, un tal Florentino, nos dijo que venían en son de paz, dispuestos a alcanzar la excelencia futbolista y a ganar todos los títulos. Nos engañaron. Los Otros no aman el fútbol. Se alimentan de equipos ratoniles que llegan asustados al Bernabeu, pero se les cae la piel en cuanto se alejan de su nave. No nos dejemos engañar por el aspecto humanoide de Cristiano. Como en la serie «V», hay que organizar una resistencia contra ese equipo reptiliano que esconde su verdadero ser bajo una camiseta blanca.
El Barça es lo que parece. De acuerdo, esta temporada el equipo de Guardiola ya no podrá ganarlo todo, para alegría de los extraterrestres de «V» y de todos los humanos que han sido hipnotizados por la elegante envoltura de Cristiano y Kaká. De acuerdo, el Barça es mortal. De acuerdo, Chigrinsky no parece, de momento, uno de los nuestros. Pero debajo de lo que vemos sólo hay lo que esperamos encontrar. Ni más, ni menos. Los extraterrestres de «V» declararon que estaban dispuestos a compartir su tecnología con los seres humanos, y Los Otros juraron llevar su excelencia futbolística a todos los estadios. Mintieron. Debajo de los adoquines está la playa, decían los estudiantes franceses en su revolución de mayo de 1968, pero debajo de los abdominales de Cristiano no está la playa, sino un bicho de color verde que come ratones.
Queridos niños y niñas: el Barça es de carne y hueso y come de todo. Por comer, se comió hasta el Sevilla. ¿Qué comen Los Otros?