Gijón, J. E. C.
«Cuando era futbolista en una caída así no me pasaba nada; ahora, a mis 90 años, ya llevo un mes en la cama y bien que me duele la nalga». Con ese optimismo se tomaba Gundemaro Paniceres, el delantero del Sporting que marcó el primer gol rojiblanco de la historia en la máxima categoría en la temporada 1944-45 frente a La Coruña, su convalecencia en la habitación 411 del Hospital de Cabueñes.
En aquel partido que acabó en El Molinón en empate (3-3), el Sporting jugó con Lerín, Ceballos, Sión, Tamayo, Tamargo, Cervigón, Dindurra, Gundemaro, Adolfo, Dindurra y Liz. Gundemaro recordaba ayer a LA NUEVA ESPAÑA que «fue un gol importante y lo marqué con el pie, no con la cabeza, aunque también solía hacerlos porque era un delantero completo. A mí sobre todo me gustaba ir al ataque».
Le acompaña diariamente su esposa, Leida Rodríguez, de 85 años. Se le ve con vitalidad a Gundemaro y reconoce que «fue una alegría cuando vino David Barral a entregarme el carné de socio de honor de la peña Los 3 Ases. Hace mucho tiempo que no voy al campo a ver los partidos, pero sí los sigo por televisión. Hay veces que me gusta el equipo y otras no tanto. Cuando lo veo en el bar hay comentarios de qué gran jugada y a mí alguna no me parece tanto. Pero cada uno tiene su opinión y hay que respetarla».
Lamenta con ironía que muchos hablaron de que «ya te iré a ver al hospital, pero aún no aparecieron». También cómo fue de tonto el percance que le tiene hospitalizado, porque «iba a cruzar la calle y al venir una moto intenté recular y me caí. Noté rápido que me hice daño. Los médicos pensaban operarme, pero al final no lo harán. Seguramente es por tener tanta edad».
Un poco de sopa, otro tanto de pescado y un yogur dejaban a Gundemaro ayer por la noche preparado para dormir. Esta leyenda del Sporting tiene claro que «los goles antes apenas se celebraban, ahora se dan besos, abrazos y hasta palmadas en el culo. En esto cambió mucho el fútbol, porque tiene mucha más trascendencia».