EDUARDO HUERTA
De cara a la próxima asamblea de la Federación Asturiana de Automovilismo (FAPA) y aunque algunos no tengan voto en la misma, cada vez son más los que se preguntan qué sentido tiene el mantener un convenio con la Federación Española si el Pibe y sus socios de gobierno no están de acuerdo con sus planteamientos.
Si lo que se pretende es disponer de una Territorial independiente como la gallega, hay que respetarlo, pero también hay que ser más valientes y decir las cosas tal y como son, asumiendo todas las consecuencias.
Es muy fácil quedar bien y gratis, contentado demagógicamente a unos pocos y restando a la deportividad toda la esencia, aunque en Asturias se avance cada vez más en la mediocridad.
De nada sirven ya los esfuerzos y la lucha por superarse en esta Territorial para situar algunas de sus pruebas en el candelero nacional, si los que gobiernan la FAPA ni tan siquiera se sonrojan cuando se prestan a cargárselas de un plumazo del Regional, aduciendo que determinados coches, que se cuentan con los dedos de una mano y todos sabemos de quiénes son, no están permitidos en el Campeonato de España, y no me refiero precisamente a los fórmulas.
Si los campeones de Asturias ya tenían bastantes dificultades para conseguir que alguien los patrocinara, a ver cómo se les explica ahora que en cada disciplina son siete los campeones de Asturias, teniendo el mismo título el que gana la prueba que el que termina por detrás del último y gana en su clase.
Que nadie se llame a engaño cuando alguna prueba tenga que desistir de la misma por los impuestos añadidos, como la obligatoriedad de dos grúas con pluma, al margen de las habituales, y más de un centenar de trofeos.
Los presupuestos que la FAPA presenta son verdaderamente para enmarcar. ¿Cómo es posible que con un mandato en vigor de la asamblea en el que se dice claramente que no puede obtener beneficios de los seguros de las pruebas que una de las principales fuentes de ingreso en la FAPA siga siendo el seguro de las mismas?, aunque aparecen disfrazados en otra partida de los presupuestos; que se gasten en llamadas de teléfono 11.209,49 euros, casi dos millones de las antiguas pesetas; las subvenciones a escuderías, en concepto de ¿qué y a quién? Algo tendrán que decir de los gastos de cursillos de oficiales que programa la Española y son pagados por la FAPA, si el Pibe dijo hasta la saciedad en su campaña que serían por cuenta de cada uno; o el pago de licencias que tanto se le criticó a Porfirio. En este caso se triplican e incluso se intercambian licencias por otras prestaciones.
Los representantes de los pilotos, aunque en realidad son un 10 por ciento de los federados, no han mostrado sensibilidad alguna a lo largo del año por lo que está pasando con el autocross y, menos aún, con el karting. No resulta muy comprensible que la temporada de karting tenga un coste de «34.415 euros», siendo la peor lucida y menos representativa de la última década, y menos aún teniendo en cuenta que los circuitos donde se celebraron las pruebas le fueron cedidos a la FAPA gratuitamente.