Wiener Neustadt (Austria), Efe
Javier VILLANUEVA
La selección española demostró que puede aspirar a lo máximo en el Campeonato de Europa tras empatar 24-24 con la todopoderosa Francia, vigente campeona olímpica y mundial, en un encuentro en el que los de Valero Rivera desperdiciaron dos últimas posesiones para ganar. Toda una lástima para el equipo español, que pasa invicto a la segunda fase del torneo tras remontar en la segunda parte una desventaja de seis goles (18-12).
De la mano del asturiano Alberto Entrerríos, que asumió la responsabilidad ofensiva en los últimos minutos, España llegó a situarse con un gol de ventaja (23-24) y con la posesión de balón a menos de un minuto de la conclusión. Sin embargo, una inoportuna pérdida de balón de Malmagro acabó con las opciones españolas de sentenciar al conjunto galo, que igualó (24-24) la contienda en la jugada inmediatamente posterior por medio de un penalti transformado por Joli. Con todo, el cuadro español aún dispuso de una última posesión, que la dura defensa francesa tras falta se encargó de agotar, para conceder un último lanzamiento, ya con el tiempo concluido, que Iker Romero no pudo materializar. Un empate que, pese a dejar un sabor amargo, no debe empañar el sólido juego de España, especialmente en el comienzo de la primera mitad, así como la reacción evidenciada en la segunda, nunca dando el partido por perdido.
España pasa así a la segunda fase con 3 puntos (empate con Francia y victoria frente a la República Checa), en la que a partir de mañana se encontrará con los equipos de Polonia, Eslovenia y Alemania.