Gijón, J. E. C.
El traspaso de Míchel al Birmingham propició una carrera por buscarle un sustituto. El primer objetivo fue el portugués André Castro, que al ser cedido por el Oporto a otro club se convirtió en objetivo imposible. Luego se tendieron las redes sobre Michu, pero el del Celta, condicionado por su pasado oviedista, no aceptó los cuatro años de contrato. Y ahora ya casi se descarta al serbio Milan Smiljanic, conocido por Lola, porque su técnico, Pochettino, le reclama para el Espanyol y el club catalán no da facilidades.
Desde el Sporting aún se tienen, aunque remotas, algunas esperanzas porque el jugador está contrariado y quiere jugar para poder disputar el Mundial con su selección.
Sobre la posibilidad de que la plantilla se haya quedado corta, Preciado responde que «eso de que no va venir nadie son suposiciones. Hasta el 31 aún faltan unos cuantos días para que se cierre el mercado de invierno y no descarto que venga algún refuerzo».
No obstante y siguiendo la tónica de no quejarse, el entrenador cántabro señala que «en el filial tenemos chavales, aparte de los del primer equipo, para ocupar ese puesto en el centro del campo. Ahí están Portilla, Sergio Álvarez y Marcos Landeira. No quiero que se compare a Sergio con Canales porque le falta crecer y ensanchar y tiene solamente 17 años. Tiene las virtudes de la juventud y también los errores. Hay que ir poco a poco con él, pero también es un chaval bravo y valiente». De ahí que el club ya tenga atado a esta emergente promesa, a quien representa Eugenio Botas.
Preciado avisa que «van a entrenarse conmigo y alguno puede estar el domingo con el primer equipo. Lógicamente, Portilla tiene alguna ventaja más porque ya conoce el paño». No extrañaría que el centrocampista cántabro esté hoy en la convocatoria para medirse al Racing, su ex equipo, desde donde llegó avalado por Manuel Preciado. Y además lleva una gran campaña en el filial.