Gijón, J. E. CIMA
«Mejoré mucho del golpe en el pie que me ocasionó Reyes en el partido del Calderón y como esta jornada fue de trotar y de gimnasio me vino bien para recuperarme más». Con ese optimismo se marchaba Diego Castro ayer de Mareo, con ganas de llegar al partido de mañana, a las 17 horas en El Molinón, ante el Racing.
El fino jugador del Pontevedra reconoce que «me falta probarme bien en el entrenamiento de mañana- hoy para el lector, a las 11 horas, en Mareo- a base de giros y golpear el balón. Me falta comprobar eso y creo que lo voy a superar y a estar disponible ante el Racing».
Su entrenador Manuel Preciado, tras hablar con los médicos Gonzalo Revuelta y Antonio Maestro y con el propio futbolista también pensaba ayer que todo apunta a que estará bien para disputar el partido. «En el último entrenamiento haremos partidillo y veré como acepta los cambios de ritmo», dijo ayer el técnico.
Ahora que en Sporting están de moda las renovaciones, el reto más complicado será ampliar el contrato del gallego. Sobre todo porque Diego Castro fue la pasada campaña el mejor jugador del equipo y en la actual , a sus 27 años, sigue manteniendo una notable proyección en su juego.
Castro tiene contrato hasta junio de 2011 y una cláusula de rescisión de 6 millones de euros, considerada muy asequible. El Sporting tendrá que llegar con el representante del jugador, que es su padre, Fernando Castro, a un acuerdo económico primero y posiblemente lo más complicado será conseguir que acepte elevar la cláusula de rescisión hasta los 18 millones de euros.