Uno de los autobuses de los seguidores del Oviedo fue apedreado ayer tras el partido cuando se disponía a emprender el viaje de vuelta a la capital del Principado. Varias personas desconocidas esperaron en una glorieta anexa al estadio la llegada de los autobuses de la afición azul. Cuando uno de ellos entró en la rotonda, las susodichas arrojaron varias piedras que impactaron bruscamente contra las lunas del vehículo provocando la rotura de dos de ellas. El autobús, en ese instante, se detuvo y llamó a la Policía para darle parte, mientras todos sus ocupantes descendían del mismo. Los seguidores azules tuvieron que esperar una hora a que la Policía fijara bien los cristales para poder continuar el viaje. Además, varios coches particulares con distintivos asturianos aparecieron con los espejos retrovisores rotos.