Avilés, A. FERNÁNDEZ
El Marino no pudo pasar el domingo del empate a cero ante el líder, el Universidad, en Miramar y su entrenador, Rogelio García, se quedó con un sabor agridulce tras el encuentro. «El resultado fue malo porque queríamos y merecimos los tres puntos, pero me sentí muy bien por el sensacional comportamiento del equipo, que dio un auténtico recital físico sin resentirse de la carga de partidos que tuvimos durante todo el mes de enero», explicó.
García insistió en que el resultado no reflejó lo sucedido sobre el embarrado campo luanquín. «Fuimos muy superiores y sólo nos faltó un poco de acierto cara al gol para conseguir los tres puntos», aseveró.
El partido dejó molestias a Rubén Suárez y la baja, por sanción, del centrocampista Jeffrey cara al difícil compromiso que tendrán los azules el próximo sábado, a las 17.30 horas, en Ganzábal ante un pletórico Unión Popular de Langreo que acumula once partidos sin perder y que ya se ha colocado tercero, por delante del Caudal y a sólo tres puntos de los de Luanco. «Es un partido importante, uno más de los que nos esperan y nuestro objetivo será ganar», dijo el técnico.
Y es que los de Luanco siguen en febrero el maratón de partidos que iniciaron en enero. Su clasificación para los cuartos de final de la Copa Federación, más el partido aplazado ante el Luarca, les obliga a jugar todo el mes dos partidos a la semana. Después del Langreo, le espera el Barakaldo en Copa; el Gijón Industrial; de nuevo el Barakaldo en tierras vizcaínas; el Condal; el Luarca (el 17 de febrero); el Avilés y el Praviano. Ante tanto partido el técnico azul concedió dos días de descanso a sus jugadores, que no volverán a Balbín hasta mañana miércoles.