Stuttgart (Alemania), E. P.
La escudería Mercedes, con sus dos pilotos oficiales para la próxima temporada, los alemanes Michael Schumacher y Nico Rosberg, realizó ayer su puesta de largo en el museo que la marca germana tiene en Stuttgart, aunque el nuevo monoplaza no se dará a conocer hasta los tests de la próxima semana en Valencia.
«Somos la selección alemana de la Fórmula 1. Un poco de orgullo nacional es legítimo», dijo el presidente del consorcio Daimler, Dieter Zetsche.
El coche que fue utilizado para la presentación ante los medios fue el Brawn utilizado el pasado año por Jenson Button, ahora en McLaren, y con el que logró el título mundial. Para la ocasión el monoplaza fue pintado con el color plateado que la escudería lucirá durante la campaña 2010.
El circuito Ricardo Tormo de Cheste, que acogerá a partir del 1 de febrero los primeros tests oficiales, será el escenario en el que se estrenará el monoplaza definitivo, el MGP W01.
Durante la presentación, Michael Schumacher, que vuelve al «Gran Circo» tras tres años retirado, acaparó todos los focos y se mostró muy emocionado por el recibimiento que ha encontrado en su nuevo equipo. «Es una gran emoción y un sentimiento enorme, y estoy muy agradecido a todos por este recibimiento; es un gran estímulo y un impulso», señaló el siete veces campeón del mundo, al que Ross Brawn, el jefe del equipo Mercedes y con el que Schumacher ganó todos sus títulos, primero en Benetton y luego en Ferrari, se refirió señalando que «trabajar con él es un regalo muy especial y algo que ya no creía que volvería a suceder».
«Tenemos un claro objetivo que es ser campeones del mundo, pero eso no significa que lo tengamos que alcanzar en el primer año. Somos un equipo nuevo y necesitaremos algo de tiempo», dijo por su parte Zetsche.