Gijón, J. E. CIMA
A Cristian Portilla (Santander, 1988) nunca se le olvidará el 24 de enero de 2010 porque debutó en Primera División con el Sporting y encima ante su ex equipo, Racing de Santander. El centrocampista cántabro reconoce que «fue alegre porque jugaba, pero malo por el resultado porque se perdió. Quedé contento de mi rendimiento porque me encontré a gusto sobre el campo, también ayudó que me animaron los compañeros, y a la hora de tener bien el balón. Pero lo más importante era el triunfo y en eso fallamos. No fue el mejor día soñado».
A sus 21 años, el centrocampista explica que Preciado a la hora de saltar al campo «me tranquilizó y me dijo que jugara como yo sabía. También fue un detalle que el técnico me mandara sacar las faltas o córners, lo mismo que me indicaron Diego Castro y Rivera. Jugar en El Molinón es una locura por el ambiente que hay y cómo nos anima la afición. Intenté estar tranquilo para hacer bien las cosas».
El momento en que saltó al campo, según Portilla, no era el mejor porque «el Racing iba por delante, estaba todo descolocado y había que intentar remontar. Me medía a ex compañeros y quería hacerlo bien. En el saque de algún córner -la banda donde estaban los aficionados del Racing- tuve que oír algunas cosas que no me gustaban. Allí también tenía amigos y familiares que no opinaban igual. Igualmente antes del partido hablé con Munitis y conversamos de la eliminatoria de Copa en Pamplona. Recibí muchas felicitaciones, pero a nivel personal».
Ahora llega el Barça y Portilla señala que «es otro mundo. Intentaré trabajar al máximo por si tengo otra oportunidad salir a comerme el campo. Ante el Racing tuve una gran ocasión que se encontró el portero Coltorti y hubiera sido el empate. De noche pensé mucho en eso y que si pudiera repetirlo le hubiera pegado de otra manera para meterla».
Cuando se le pregunta si puede ser el sustituto encontrado en el filial del traspasado Míchel, el centrocampista de Santander manifiesta que «eso es cosa de la gente importante del club si confían en mi. Mi obligación es trabajar fuerte y hacerlo bien para intentar que cuenten conmigo».