Madrid / Málaga
No hay felicidad plena para Cristiano Ronaldo en el Madrid. Cada exhibición del portugués ha ido acompañada de problemas. Le sucedió frente al Olympique de Marsella en la Liga de Campeones. Repitió ante el Almería. Y reincidió el domingo contra el Málaga. No pudo acabar ninguno de los tres partidos, tras exhibir su facilidad goleadora. Por lesión ante los franceses. Por expulsión en los dos de la Liga. Es el sello de un futbolista tan venerado por su calidad como criticado por su comportamiento. Especialmente por el golpe que le rompió la nariz al malaguista Patrick Mtiliga. Porque Ronaldo es una estrella que golea y golpea.
«No soy una mala persona», se defendió Ronaldo el domingo tras el partido en el Santiago Bernabeu. «Sólo quiero brillar siempre jugando al fútbol. Ahora me quedo enfadado en casa porque no podré jugar por la sanción». Ronaldo, como el Madrid, asume que el Comité de Competición le sancionará en su reunión de hoy. La duda es el número de partidos, pero tal como está redactada el acta arbitral oscilará entre uno y tres.
Pérez Lasa relata que «en el minuto 70, el jugador (9) Ronaldo dos Santos Aveiro, Cristiano, fue expulsado por el siguiente motivo: golpear con el brazo en la cara a un jugador contrario provocándole una hemorragia nasal, teniendo que ser sustituido». Y añade que tres minutos después Mtiliga tuvo que ser sustituido por «un fuerte golpe en la nariz que le provocó una hemorragia nasal. Se adjunta parte facultativo emitido por los servicios médicos del Málaga CF».
En ningún momento Pérez Lasa habla de agresión, lo que hubiera agravado las cosas para Ronaldo, que tampoco tiene el agravante de reincidente. Su anterior expulsión, en la jornada 13.ª frente al Almería, llegó tras ver dos tarjetas amarillas. La primera, por su famoso destape, al quitarse la camiseta tras conseguir el cuarto gol del Madrid, primero suyo. Y la segunda, tres minutos después, según reflejó en el acta Estrada Fernández, por «derribar a un contrario sin estar el balón a distancia de ser jugado». Por esa expulsión, el portugués no pudo jugar frente al Valencia en Mestalla.
Desde el domingo se han sucedido las opiniones por el incidente. Cristiano Ronaldo, tras disculparse con Mtiliga en el vestuario, sentenció: «Quien entienda de fútbol sabrá que la jugada no fue de roja. Tuve la mala suerte de darle en la nariz». Una versión reforzada desde distintos sectores del club blanco. Así, el director general, Jorge Valdano, advirtió: «Un árbitro tiene que saber quién hace por el espectáculo y quién por interrumpirlo. Cristiano hace por jugar, quiere jugar y tiene ganas de jugar. Cuando le agarran por detrás intenta soltarse porque quiere jugar siempre, mientras otros se tiran al suelo para simular una falta».
Otro ex futbolista y actualmente director de relaciones externas del Madrid, Emilio Butragueño, afirmó ayer que «se ve claramente» que Cristiano Ronaldo «no quería hacer daño» a Mtiliga. «Viendo la jugada claramente, él no quiere hacer daño al rival. Yo he sido delantero y cuando te agarran uno quiere soltarse», resaltó.
Desde Málaga las cosas se ven de otra manera. El presidente del club, Fernando Sanz, ex jugador madridista, da a Ronaldo el beneficio de la duda sobre su intención, «pero suelta el codo y le rompe la nariz». Para uno de los últimos fichajes del Málaga, el delantero ecuatoriano Caicedo, «es obvio que era tarjeta roja, le partió la nariz y para mi criterio era expulsión».
Además, Caicedo advirtió sobre una posible campaña mediática en pro de Cristiano. «Patrick está muy mal y espero que se recupere pronto. La prensa de Madrid puede decir cualquier cosa, pero está claro, le rompió la nariz y está hinchado».
Ahora, el Comité de Competición tiene la palabra. Y, como suele ocurrir cuando juzga casos tan mediáticos, su veredicto seguro que traerá cola.