Avilés, Albina FERNÁNDEZ
Roberto Bastida Corrales, de 22 años, debutó el pasado domingo en el Suárez Puerta en el once inicial del Avilés esta temporada, aunque tuvo minutos en varios encuentros. El joven centrocampista ya había jugado los últimos partidos de hace dos temporadas con Iván en el banquillo, pero el año pasado estuvo con el segundo equipo. Muñiz lo llamó en pretemporada y es uno de los 19 jugadores de la primera plantilla. La sanción de Mimi le abrió una puerta en el equipo inicial que espera que tarde en cerrarse.
El debut, ante el Unión Popular de Langreo (1-3), le dejó un sabor agridulce. «Estaba un poco nervioso y los compañeros me ayudaron mucho, pero era un partido difícil para debutar. Ellos jugaron fácil, con balones arriba a disputar y segundas jugadas, y no nos dejaron hacer nuestro juego, aunque tampoco el estado del terreno nos favorecía», explicó, para añadir: «El entrenador me dijo que jugara fácil, y creo que no lo hice ni bien ni mal porque no era un día para lucirse y tampoco tuve mucho el balón, pero hay que aprender de todas las circunstancias», argumentó.
Bastida es avilesino y lleva desde los seis años en las distintas categorías del club. Es diestro, pero le pega con ambas piernas. «Siempre fui diestro, pero un buen día le pegué con la izquierda y me fui acostumbrando», explicó. Es un jugador de mucha calidad y está llamado a liderar el centro del campo avilesino en un futuro próximo, de hecho espera seguir contando para el entrenador y entrar más veces en el once esta temporada. «No sé lo que pasará. Yo sigo entrenando al máximo posible, como siempre, y al final es el técnico quien decide».
El debut de Bastida se produjo en un momento de recesión del equipo, que acumula tres derrotas. «Nos falta acierto arriba. Si entraran la mitad de las ocasiones que generamos, acabarían muchos partidos en goleadas, pero no entran y eso desquicia un poco. No se puede perdonar tanto», concluyó.