Gijón, Nacho AZPARREN
La gesta se sitúa el 27 de mayo de 2009. En el imponente escenario del estadio Olímpico de Roma el Barça conquista el cetro continental y firma un triplete histórico. No lo hizo de cualquier manera. El éxito llegó acompañado de un fútbol atrevido, preciso y ofensivo que además contaba con otro atractivo. Hasta ocho canteranos dispusieron de minutos en aquella final: Valdés, Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Busquets, Messi y, al final, Pedro.
Todos ellos, producto de la prolífica cantera azulgrana, La Masía. Un edificio histórico, construido en 1702, que a partir de 1979 se convirtió en academia futbolística de talentos. Uno de los que mejor la conoce es Guillermo Amor, que ingresó en La Masía con 12 años y le dio tiempo a empaparse de las enseñanzas de Johan Cruyff, influyente en Can Barça hasta nuestros días. «Mi paso por La Masía es inolvidable, recuerdo a cada uno de los entrenadores que tuve. Es una escuela de la vida, el factor humano está muy presente en la formación». Si Amor dejó a su familia en Alicante más lejos dejó Alberto Botía a la suya. «Los primeros meses lejos de Murcia se me hicieron duros. En La Masía convives con otros chavales que también tienen que dejar a sus familias para cumplir su sueño de ser futbolista, y eso te hace tener unos lazos afectivos más fuertes. Te haces como persona, porque nos ayudamos los unos a los otros», comenta el central sportinguista, afirmación que comparte Amor, que entre 2003 y 2007 fue coordinador de los equipos base del club culé: «Hay que sentar unas bases entre los niños. No sólo se debe mirar la vertiente deportiva, también su progreso en los estudios o que tengan la cabeza bien amueblada, porque la vida del deportista es corta». Para Amor, «el gran éxito del Barça es que sin tener problemas económicos da confianza a la gente joven de la casa».
A menor escala, el Sporting consigue sobrevivir en la Liga con una buena parte de sus esperanzas puestas en su cantera. Siempre ha sido así. La fama de Mareo es conocida en todo el país. «Cuando fui campeón de España infantil con el Barça dos años seguidos, en las dos finales derrotamos al Sporting», rememora Amor. En la presente campaña la media de canteranos en el once sportinguista ha sido de tres, ampliando el contingente hasta cuatro en seis partidos, antes de que Míchel se fuera a Inglaterra. «Lo del Barça es admirable. Ojalá algún día podamos jugar nosotros con siete jugadores formados en Mareo», confiesa el canterano Canella. El director de Mareo, Pepe Acebal, recoge el guante: «No lo veo tan descabellado. Cuando entrené al primer equipo tenía una plantilla con 12 extranjeros y, al año siguiente, había 12 canteranos». Algunos de la calidad de Villa, Pablo Amo o Pablo Álvarez. «En los momentos difíciles, la gente de la casa saca las castañas del fuego», añade Acebal.
Si algo tienen en común Mareo y La Masía es su afán por formar personas. «Todos mis entrenadores me mandaban llevar las notas de clase», recuerda Canella. «Se daba tanta importancia a jugar bien como a ser educado y buen compañero», agrega una de las últimas «perlas» de la cantera, José Ángel. Pepe Acebal da las claves de una correcta formación: «Los entrenadores deben dedicar un 80 por ciento del tiempo a la educación de los niños. Deben enseñarles no sólo cómo comportarse en el campo, sino también en un hotel o en el autobús».
«La Masía es una escuela de la vida. El factor humano está siempre presente»
Guillermo Amor
Ex coordinador de La Masía
«Los entrenadores deben dedicar un 80 por ciento del tiempo a educar a los niños»
Pepe Acebal
Director de Mareo
«Convivir con otros que también dejan lejos a sus familias crea unos lazos fuertes»
Alberto Botía
Jugador formado en La Masía
«Ojalá algún día el Sporting pueda jugar con siete canteranos, como hace el Barça»
Roberto Canella
Jugador formado en Mareo