RAFAEL BIEMPICA
El partido contra el Racing podía haber supuesto, de lograr una victoria, afrontar la segunda vuelta con mayor tranquilidad, pues el objetivo de la permanencia estaría más cerca.
El equipo era consciente de ello y salió desde el primer momento, como siempre, decidido a por la victoria; no obstante, el Racing le salió respondón y creaba peligro, sobre todo, con la movilidad de los delanteros.
En la primera parte los dos equipos tuvieron ocasiones de gol, pero fue el equipo cántabro el que, acabando la primera parte, consiguió el gol en el minuto 44 por medio de Geijo, tras un centro por la derecha de Tchité al que Botía no llegó. El ariete paró el balón con el pecho, lo bajó al suelo y fusiló a Juan Pablo desde cerca.
Se le ponían las cosas complicadas al Sporting, pero en la segunda parte salió con más convicción y, así, sólo hubo un equipo sobre el campo. Si bien el Racing montó contraataques y creó algo de peligro, fueron los de casa los que tuvieron muchas y más claras ocasiones, pero al final no lograron hacer ni siquiera un gol.
Preciado lo intentó con cambios de ataque sacando a Portilla y Carmelo primero y poco después a Bilic, pero estaba claro que los rojiblancos no tenían el día de cara al gol.
Así, hubo ocasiones de marcar para Barral, De las Cuevas, Carmelo, Portilla y Gregory, pero unas veces la mala suerte y otras la precipitación, la mala puntería o el portero Coltorti (que fue el mejor de su equipo, sobre todo con una parada a bocajarro al debutante Portilla) impidieron que el Sporting sumara al menos un punto, que por lo visto en el partido mereció. Fue una pena, pero está visto que al Sporting últimamente no se le da bien el Racing.
Ahora toca descansar y preparar bien la segunda vuelta, empezando contra el Barcelona. Un duelo con nada que perder pero sí mucho que ganar.