Gijón, J. E. C.
Lola siempre lo tuvo claro: «Sabía que tenía que forzar mi salida porque el Sporting era una gran opción para jugar. Esta jornada fue difícil porque no sabía si me iba a quedar en el Espanyol o vendría a Gijón. Ahora estoy feliz porque vengo a un equipo en el que me quieren».
El pivote de contención considera que ahora «podré demostrar todo lo que puedo hacer como futbolista. Cuando se tienen 23 años recién cumplidos, es duro estar una primera vuelta de Liga sin jugar y por eso tenía que cambiar de aires porque es bueno para mi progresión de jugador como también para despejar la cabeza».
A la hora de definirse, Lola argumenta: «Soy medio centro de verdad, más bien defensivo, aunque también puedo ser central o jugar por delante de la defensa. Me gusta luchar mucho y ayudar al equipo o a la selección a conseguir el triunfo».
De aquel jugador que fue capitán del Partizan de Belgrado o de la selección sub-21 al actual del Espanyol ha variado el serbio en que «tengo más experiencia por jugar en la Liga más fuerte del mundo. Me faltaron partidos en este último medio año, pero estoy más mentalizado y preparado para competir mejor. Además, estoy muy ilusionado en hacerlo bien en el Sporting para conseguir una plaza en el Mundial. Eso me interesa mucho», asegura.