Mieres del Camino,
H. NÚÑEZ
En las últimas siete jornadas el Caudal Deportivo ha caído en una especie de minicrisis. Pese a que el equipo que entrena Paco González nunca ha salido de las plazas que dan derecho a disputar la liguilla de ascenso y que está a cuatro puntos de un líder que visita el domingo a los mierenses sólo han sido capaces de sumar seis puntos de 21 posibles. Una racha que como el propio técnico caudalista ha reconocido se debe a un cambio de dinámica del equipo en gran medida en el aspecto defensivo.
En el deporte norteamericano se vive una vorágine de datos. Los guarismos son la base de un deporte profesional en el que las estadísticas son claves en el día a día. En el Viejo Continente los números no son tan relevantes, pero en algunos casos cantan y en el del Caudal lo hacen.
En las primeras catorce jornadas de Liga el cuadro blanquinegro era uno de los dominadores de la categoría, llegando a liderar la Tercera astur en muchas jornadas. Esta capacidad del cuadro de Paco Fernández venía sustentada en una gran fiabilidad defensiva. El Caudal en las catorce primeras jornadas acumulaba tan sólo seis tantos recibidos, unos guarismos que situaban a Mingote en uno de los porteros menos goleados de todas las categorías nacionales. Si los guarismos en las catorce primeras jornadas fueron encomiables, en las siete siguientes los números han cambiado por completo, aunque sin dejar de ser uno de los equipos menos goleados de la Tercera astur. Los de Paco en siete jornadas han recibido doce goles o, lo que es lo mismo, en la mitad de encuentros le han perforado su portería el doble de veces. Unos datos que como dirían un castizo «cantan» y mucho en el porqué del cambio de los mierenses, pues cabe recordar que en las catorce primeras jornadas el Caudal sumó 34 puntos y en las siete últimas seis. Ahora llegan tres encuentros clave para cambiar esta dinámica y dar el asalto definitivo al liderato. El domingo a domicilio ante el Universidad, una jornada más tarde contra el Langreo y el 17 de febrero el aplazado contra el Colloto, los dos en el Antuña.